Los Apellidos Italianos

 

  Por Daniela Massolo

y colaboración de

 Marisa Nicolini

 

“El cognome habla de un abuelo que llevaba un nombre o un sobrenombre, que practicaba un oficio o provenía de cierta localidad. El apellido es sobre todo nuestro pasado.”

Origen de los apellidos italianos

Clasificación

1.     Patronímicos

2.     Matronímicos

3.     Toponímicos

4.     Derivados del nombre de oficios y profesiones

5.     Derivados de Sobrenombres

6.     Inventados

7.     Apellidos dados a las familias de origen hebreo

Características de los apellidos italianos por regiones

Cómo obtener información sobre un apellido italiano

Páginas con significados de apellidos

Los sobrenombres de familia


 

Origen de los apellidos italianos

 

La palabra italiana “cognome” (apellido) deriva del latín “cun nomine”, es decir alguna cosa que acompaña al nombre.

En la antigüedad no se usaban los apellidos, entonces, en los primeros tiempos de la Antigua Roma se estableció el uso de la “tria nomina”. La tria nomina era un conjunto de tres nombres, por ejemplo: Marco Fulvio Nobiliore, Marcus Tullius Cicero, Publio Ovidio Nasone, estos nombres se descomponían en tres partes:
PREA-NOMEN: el nombre personal: Marco, Marcus, Publio,

NOMEN:  Tullius, Fulvio, Ovidio, es el nombre que indica la “Gens” de pertenencia. Gens es algo más que la familia, como la entendemos nosotros, Gens es el clan, es la totalidad de personas que descienden de un mismo origen.

COG-NOMEN:  Cicero,  Noviliore, Nasone,  esto es un sobrenombre relacionado con características personales, utilizado para identificar al individuo, diferenciándolo del resto de las personas de su clan.

Esta era una costumbre de la nobleza, en el siglo V el sistema se simplificó, eliminando la diferenciación entre nomen y cog-nomen. Este uso se fue perdiendo en los primeros años de la edad Media, y los individuos eran conocidos por su nombre bautismal.

Fue Venecia, hacia el 1000-1200 la pionera en implementar un segundo nombre para evitar las confusiones. Las primeras en utilizar dos nombres fueron las clases nobles y aristócratas,  más tarde la burguesía y los artesanos seguidos de los campesinos. Hacia el siglo XV las mayoría de los apellidos se había formado. No obstante la mayoría de los apellidos se mantuvo en el ámbito de la oralidad, siendo los notarios los únicos que plasmaban un apellido en el papel.

En el Concilio de Trento, en 1564 se establece la obligatoriedad de tener un registro ordenado de bautismos con nombres y apellidos, para evitar los matrimonios entre consanguíneos.

De este modo, el sobrenombre o segundo nombre, se vuelve hereditario.

En la actualidad existen unos 330.000 apellidos italianos. Esta variedad se debe, en parte, a que el italiano fue establecido tardíamente como lengua oficial, dando lugar a las transformaciones de los apellidos según el dialecto local. Muchos apellidos establecidos en dialecto, fueron totalmente “masacrados” al intentar italianizarlos.

Con el advenimiento  del fascismo también se produjeron alteraciones en los apellidos. Se invita a los italianos a usar términos nuevos, siempre y cuando sean "genuinamente italianos", para reemplazar los de origen extranjero o que parezcan  tales. Todo lo extranjero se ve efectivamente como algo hostil, enemigo, antipatriótico. Incluso a muchos apellidos que terminan con consonante se les añade una vocal final.

 

Clasificación de los apellidos italianos:

 

Existen numerosos estudios en los que se han realizado distintas y extensas clasificaciones de los apellidos italianos. Para nuestros fines y a grandes rasgos, es posible agrupar a los apellidos italianos en  5 categorías, según su origen: los patronímicos, matronímicos, los toponímicos, los apellidos derivados del desarrollo de una profesión u oficio, los apellidos derivados de sobrenombres y los apellidos inventados.
A continuación se explican las categorías de apellidos y algunas variantes según las regiones.

Los Patronímicos:

Esta es una de las categorías más amplias, aproximadamente un 35 % de los apellidos italianos tienen este origen. Indica a una persona por su conexión con otra, usualmente su padre. Este es el caso de los apellidos terminados en “i”. Ej: Bernardi, (hijo de Bernardo). El mismo origen tienen los apellidos formados por la preposición de o di, ej: De Luca, D’Angelo, Di Francesco. El hijo de Giorgio fue llamado Giorgi o De Giorgio, o bien Zorzi (variante del Veneto).

Los hijos de Antonio tuvieron como apellido: Tornetti, Tonini, Tognacca.

 

Una sorprendente variedad de apellidos deriva de Giácomo, Giovanni y Pietro. Sabemos que Giacomo y Giacobbe  son, en origen, el mismo nombre. Estos dos nombres han derivado en innumerables apellidos entre ellos  Giacomo, Giacomi, Giacobo, Giacopo, Giacobbi, Iacomo, Iacomi, Iacobo, Iacopo, Iacovo, Iavoco, Di Giacomo, Dello Iacovo.

 

A estos nombres muchas veces se le agregaban sufijos (en singular y plural)  que agregaban una particularidad al apellido. Entre ellos encontramos  los sufijos  in, ini, ino, etti, etto, allo, illo (pequeño), etto – ello – etti – elli (gracioso), uccio - ucci (pequeño y gracioso),  one – otto – oni – otti  (grande), accio, astro, aglia  (malo, feo). Generalmente los plurales se utilizaban con el propósito de dar al apellido un valor colectivo, es decir, indicando la pertenencia a un grupo familiar.

 

Así se originaron : Giacomello, Giacomelli, Giacometti, Giacomino, Giacobini, Giacomìn, Giacomucci, Giacomuzzi, Giacomozzi, Giacomoni, Giacomazzo, Giacomazzi.
 
En algunas regiones, el nombre Giacomo se contrajo en Giaco, Giachi, Giacco, Giacchi, Iaco, Iachi, Iaci, Zacco, Zacchi, con todas las variantes sufijas: Giacchetti, Zacchetti entre otras.
 

Y como si esto no bastase, los italianos usan mucho el aféresis (abreviatura generalmente afectuosa de un apellido con la supresión de la primera sílaba).  Giacomo se transforma en Como, con todas las variantes sufijas Comello, Comelli, Comellini, Cometto, Cometti, Comino, Comini, Comìn, Cominello, Cominelli, Cominetti, Cominotto, Cominotti, Comucci, Comuzzo, Comuzzi, y la lista continúa.

 

Giuseppe, mientras tanto, es un nombre que prácticamente no se utilizó como patronímico en Italia. Se reservaba para las comunidades hebreas, hasta que la iglesia católica impuso su utilización hacia el siglo XIX:

 

En algunos casos el apellido se compone de dos nombres, en el cual es posible que el segundo nombre identifique al abuelo. Ej: “Colaianni”, es decir: “hijo de Nicola (Cola), hijo de Giovani (Ianni). También Guglielmipietro “hijo de Guglielmo, hijo de Pietro”.

Los Matronímicos:

Matronímicos: no tan comunes, pero estos apellidos dan un testimonio de la importancia del rol de las mujeres en épocas antiguas. Los matronímicos más difundidos son: Agnesi, D’Agata, De Maria, De Rosa, Di Grazia, Donabella.

Los Toponímicos:

Otro 35  % de los apellidos italianos se encuadran en esta clase. Se pueden diferenciar tres subgrupos entre los toponímicos: 1. Apellidos coincidentes con el topónimo, 2: apellidos coincidentes con un grupo étnico, 3: apellidos coincidentes con características del lugar.

 

1- El apellido concuerda con el topónimo: apellidos surgieron como consecuencia de las migraciones. El lugar tenía que ser conocido por la comunidad que aplicaba el toponímico. Por  lo tanto al individuo que provenía de villas cercanas se le aplicaba el nombre de la villa, si provenía de una ciudad, región o país más remoto, se usaba un nombre más general. Esta forma de apellidos es la que ha prevalecido en la Lombardía, donde se encuentran numerosos toponímicos: Albizatti (de Albizate), Bardelli (de Rardello), Besan (de Besana), Brambilla (del valle de Brembana en Bergamo); Locatelli (de Locate).

A veces los toponímicos está precedidos por las preposiciones da, de o di.

Los patronímicos se formaban también agregando un sufijo a la terminación del nombre del lugar de donde provenía la persona. Ese sufijo indica el origen del individuo. Por ej.: Anconetani (de Ancona), Recantesi( de Recanati), Mantovani, Fanesi, Bolognesi.

La aplicación de este tipo de toponímicos dependía de la importancia económica, cultural, etc. de los centros poblados.

 

2- El apellido concuerda con un grupo étnico. Ej: Greco, Lombardo, Lombardi, Sorrentino, Catalano, Calabrese, Mantovani, Pugliese, Albanese, etc.

 

3- El apellido coincide con características geográficas o construcciones humanas típicas de un territorio, que recuerdan donde residían o vivían los portadores de tales nombres. Ej. Fontana (fuente), Villa, Sala, Monti, Riva, Castelli, Piazza, La Porta: la puerta (se aplicaba a quienes vivían en cercanías de las puertas de acceso a las villas). Montorfano: Monte huérfano (montaña solitaria), Cavenaghi: del Cavenago o pisadero de uvas.

 

Algunos toponímicos eran asociados a ciertas características y en función de las mismas se aplicaban a las personas. Por ejemplo: Lombardo, que en general se definía como “italiano del Norte”, también se asociaba con: banquero, usurero. Greco, definido como “persona del rito bizantino”, con astuto, que tiene dos caras. A Raguseo, el habitante de Ragusa se le asociaban: avaro, usurero, berrinchudo, etc. Los significados variaban según los dialectos.

 

Más adelante se explica cómo los dialectos regionales influyeron en la transformación de los apellidos, dando características particulares a los patronímicos. 

Derivados del nombre de oficios y profesiones

La profesión o empleo se utilizaba para identificar a una persona o la familia de esa persona, agregando la profesión al nombre.  Por ejemplo: Fabbri, Ferrari (herrero).

La actividad también era conocida por un objeto típico relacionado con el ejercicio de la misma, por ejemplo: Farina (harina) y  Forni (horno), Zappa (azada, para los granjeros), Tenaglia (tenaza) o Martelli (martillo).

En la lista de apellidos más comunes de Italia, encontramos a Ferrari y todos sus derivados: Ferraro, Ferrario, Ferraris, Ferrero, De Ferrari, Ferriero, Ferrerio, hasta a Ferrè e Ferrer todos derivan de la misma ocupación el fabbro ferrario, Faber Ferraris en latin , que seguramente en cada posibilidad era la ocupación del padre del neonato.

 

Muchos apellidos derivaban de titulos o cargos honoríficos como: Conte (conde), Marchesi (marqués) o bien  eclesiásticos: Papa, Cardinale, Vescovi (obispo).

Pero, es importante señalar que estos apellidos no indicaban el origen de la persona, sino la condición de siervo de la misma, por ej: un trabajador de una abadía o perteneciente a la corte de un príncipe. Apellidos como Del Duca, Del Prete, De Piscopo, Del Monaco, Vasallo evidencian esta circunstancia.

Otras veces, el apellido se otorgaba por características físicas, condiciones psicológicas o comportamientos que recordaban a un capitán de armas, a un príncipe, un obispo, etc.

Derivados de sobrenombres o apodos:

Algunos rasgos distintivos de la personalidad o la apariencia identificaban a los individuos y sus descendientes. Estos sobrenombres surgen como necesidad en aquellas comunidades en las que los patronímicos o los apellidos derivados de profesiones u oficios no eran suficientes para identificar a las familias de las mismas.

El apodo era a menudo asociado al color o forma del cabello. Algunos de los apellidos más comunes tienen este origen. Por ej: Rossi y todos sus derivados, el apellido más común en Italia, originado en los pelirrojos.

 

Muchas veces se utilizaban los defectos físicos para diferenciar a las personas y así aprecieron apellidos como Grasi, Grossi, Bassi, Corti, Lunghi, Sordi, Muti, Nani (enano), Brutti (feo), Malfatti (mal hecho), Piccoli (pequeño), Zoppi (rengo, cojo), Malvestiti (mal vestido), Debole (débil), Viscidi (resbaladizo, que se cae), Sciacanti, Minorati (retrasado), Dementi, Invalidi, Strpi (tullido, deforme), Curvi, Malati, Pesanti (pesado, aburrido).

Así como Gambarotta/o (pierna rota), Brazzorotto, Testasecca, Testaverde y la lista se volvería tediosa.

 

Otros ejemplos:  BALBO (o BALBI), del latín “balbus” (balcuceante) o BIAGI, con sus derivados: BIAGETTI, BIASI, BLASI, DE BLASI, BLASETTI, que tienen un origen más o menos igual, derivan del adjetivo  latino "blaesus" (balbuceante, que se le traba la lengua).

 

Otros apellidos como  CALVO o CALVI y sus derivados:  CALVINI, CALVINO, CALVANI, CALVE', comunes en el Piemonte y la Lombardía con un núcleo en la Sicilia Meridional,  o su análogo PELATO (Pelati),con la variación  dialectal PELA', o los  más irónicos  CAPILLO (o CAPILLI), o el más  raro Trentacapelli (Trentacapilli: treinta cabellos),  siempre relacionados con los pocos cabellos presentes en la cabeza del portador del apellido.

 
Muchísimos apellidos se originaron a partir de sobrenombres formados con la palabra CAPO (del latín “Caput”: cabeza). Por ejemplo: Capolungo, Capilungo, Capone y Caputo muy comunes en el Sur de Italia. Otros: Caponio, Capogrosso, Capogrsso, todos referidos al tamaño de la cabeza particularmente grande.

Otros calificativos como Capotosto, o Capotorto está ligados en cambio, a cualidades morales e indicaban respectivamente a una persona testaruda (“tosto” significa duro en el dialecto del sur) y una “mente contorta”: un individuo de escaso razonamiento.

 

En relación  a los ojos, encontramos una buena cantidad de apellidos con significado  positivo, derivados del genérico OCCHIO (ojos), por ejemplo: Occhiopinti, Occhibello, Occhiosano, Occhiodoro, Occhionero.

Otros más desafortunados fueron: Occhiogrossi, Occhiochiuso (relacionado tal vez con malformaciones en el párpado), Quattrocchi, relacionado con aquellos que utilizan anteojos.

 

Más directo es el apellido Guerci, con los relacionados: Guercio, Guercia, Guercini, Gercioni, Gerciolo, y otros derivados: Ghersi, Gherso, Ghesini, Gheser (típico del Trivéneto), Derivados todos del adjetivo “Guercio”, esto es: ciego de un ojo, que ve mal.

Significado similar tiene el apellido Berlusconi, presente solo en las provincias altas de la Lombardía, que deriva de la voz dialectal: “berlusch”: estrábico.

 

Otro ejemplo proviene de aquellos que tenían una deformación en su espalda: la joroba o “gobba”. De allí el difundidísimo Gobbi, Gobbo, Gobbis, Gobetti, Gobetto, Gobbin, Gobbini, Gobbino, Gobello, Gobet, Gobetti.

 

En una forma más creativa, el apodo irónico se  realizaba con un verbo y un objeto relacionados con una acción típica del individuo. Por ejemplo: Pappalardo (el que devora tocino). Otros apellidos derivaban de razgos morales: ej: Selvaggio, Allegreti. Este tipo de apellidos era común en la Italia Meridional.

 

Los nombres de animales se utilizaban con el mismo propósito, la ironía. Así surge el apellido Mosca (por alguien de baja estatura o considerado insignificante), Cavallo (una persona grande o de dentadura grande); Gatto, Grillo, Lepore, Volpe (zorro).

Finalmente, un apoco podía originarse en algún rasgo de los escudos de armas de las familias, como D’Argento) de plata), D’Arco, Mazzei (de mazo).

La consecuencia de esta costumbre de adjudicar sobrenombres derivó en apellidos sumamente irónicos y a veces vergonzosos, por eso se da la posiblidad a las personas portadoras de estos apellidos para que puedan cambiarlo. Con base en las normas de ley contenidas en el Decreto Real 1238 hay un expediente relativo a los apellidos ridículos, vergonzosos, o que denotan origen ilegítimo.

En todo caso no sólo el viejo sino también el nuevo código civil italiano prevé, para quien quiera librarse de un apellido embarazoso, el conceder a solicitud del interesado el cambio. En efecto el título VIII del "Orden del Estado Civil" en el art. 153 prevé que "Quien quiera cambiar el apellido o añadir al propio otro apellido tiene que solicitarlo al presidente de la República. Al final de una larga y lenta tramitación burocrática, el cambio es concedido siempre que no haya oposición por parte de alguien que manifieste ser perjudicado por dicho acto. Y más aún, en el art.158 se expresa explícitamente: "En ningún caso pueden ser asignados, en el trámite de cambio del anterior apellido, (...) apellidos de importancia histórica, o pertenecientes a familias ilustres o en todo caso notables del lugar en que se encuentra registrada la partida de nacimiento del solicitante, o en el lugar de su residencia, ni apellidos que sean nombres de localidades, ni linajes inscritos en la lista oficial de la nobleza italiana, ni premisas, apelativos o apellidos precedidos por partículas nobiliarias."

Inventados:

Un 10% de los apellidos italianos tienen este origen. Podemos diferenciar tres grupos en esta clase de apellidos: los “trovatelli” –aplicados a los niños expósitos-; los “augurali” y los “teofori”

 

1- Los “trovatelli”: estos apellidos eran impuestos a los niños que fueron abandonados y encontrados en las inmediaciones de iglesias, palacios o casas. Esta clase de apellidos fue elegida por las instituciones religiosas o después del establecimiento del reg. Civil por el oficial Civil, quien alguna que otra vez se daba el gusto de inventar formas particularmente curiosas o ligadas al calendario o a las condiciones en que encontraron al niño. Así surgieron apellidos relacionados con  los dias de la semana (Lunedino, Sabatino,etc.) y con los meses (Agosto, Agostiale, Marziano, Settembrino, etc.)

Estos apellidos varían según los lugares y tradiciones, aunque algunas formas estandarizadas son notables. Así tenemos: Esposito en la Campania, Degli Spositi en la Emilia,  Proietti en el Lazio y Umbria, Trovato (encontrado) en Sicilia,  Innocenti, Degl’Innocenti e Nocentini en la Toscana.

Otros apellidos derivaron de la institución que recogía a los niños abandonados, en forma general como Casadio, Casadei (casa de dios) en la Emilia Romagna, Casagrande en Le Marche, Umbría, Veneto. O bien en forma específica como Colombini por el símbolo del “Ospizio di Santa Caterina della Ruota” en Milano.

Se ideaban apellidos en relación al santo que se consideraba protector de la institución  Santantonio, Sangiuseppe, Sangrato, en relación a Jesucristo (Gesú)  Gesumio, Gesunostro, Santogesù, Gloriagesù; con la Virgen Santamaria, Nostramaria, Mariano; con Dios Santididdio, Diotallevi, Graziadio; o con la cruz Santacroce.

 

También se inventaban apellidos para aquellas familias o personas de origen extranjero, cuyos apellidos resultaban de difícil traducción.

 

2- Los “augurali”: en el caso inverso, cuando se trataba de hijos deseados, a veces esperados por largo tiempo, descendientes de familias ricas, o simplemente de parejas queridas por sus conciudadanos, se consideraba que el recién nacido merecía un apellido particular.

Es así como aparecen los apellidos “augurales” que manifiestan el agradecimiento de los parientes o amigos por el nacimiento del heredero, que explican la alegría de los padres o los buenos auspicios de los conocidos para el niño y su familia.

Gran parte de estos apellidos deben su origen al adjetivo “buono” (bueno), por ejemplo: Buonfiglio (buen hijo), Bonfiglio, Bonafligia, Bonfiglioli, Bonfioli. O Bonfante, Bonfanti, Bonfantini (típico del Norte y deriva del latín “bonus infans”: buen niño).

Otros casos: Bonaventura (buena suerte que frecuentemente deriva en Ventura) o el raro Bonaugurio o Boninsegna (buena señal, típico del nor-este italiano). Análogos, pero con una relevante connotación social son Bonaiutti (buena ayuda, difundido principalmente en la Toscana y Emilia Romagna). Bonáiti y Bonáita, son apellidos lombardos y derivan del vocablo antiguo “áita”: aiuto: ayuda.

Buonaccorsi o Bonaccorsi, derivan de buono + accorsi, término medieval, típico de la Emilia que equivale a socorro, ayuda. Estos apellidos subrayan la función económica del hijo: “venido en socorro, en ayuda” a la familia pobre, futuro sostén de los padres con su trabajo.

En otras ocasiones se recrea el momento temporal en que ocurrió el nacimiento a través del apellido: es el caso de Bongiorno o Buongiorno, muy común en el Sur y quiere decir buen día. En el Norte se encuentra Bonora o la forma inversa Orabona (presente también en Caserta) con el mismo significado.

Otros apellidos: Bontempo; Buontempo, Bontempi, Bontempeli, Bonanno (Buonanno), relativos al “buen tiempo” o al “buen año” en que se produjo el nacimiento.

Más propiamente augurales son aquellos apellidos que indican futuras cualidades (casi siempre morales) del recién nacido: es el caso de Buoncompagni, que puede derivar en Compagni y Pagni, originados en la esperanza de que el niño pueda ser un buen compañero. También Bonamici o Buoamici, de la análoga esperanza de que el niño sea un buen amigo. Estos difundidos en el centro y norte.

Otra serie de apellidos deriva del prefijo Ben, originado en el adverbio Bene. Por ejemplo: Bennato, Bennati, Bennate, Benato, Benato, apellidos populares en la Umbría y Toscana, producidos por la contracción de “bene nato”, es decir: bien nacido.

Otros apellidos: Arrivabene, Ognibene (de la Emilia y Sicilia) que desea todo el bien al recién nacido, o Bentivoglio, Bentivoglio (Ben ti voglio: ni más ni menos que te quiero mucho). Benvenuto (presente en la Liguria) con Benvenuti, y Benvenute que aparece contraido en Nute en la Toscana, que dan la bienvenida al niño.

Muy similar es el origen del apellido Benincasa, que tiene su epicentro en la Calabria, Campania y Lombardía. Puede ser interpretado como “bene in (questa) casa” es decir un apellido que saluda la llegada del neonato diciendo: “que sea un bien en esta casa”.

En la Campania se halla muy difundido el apellido Bencivenga, con las alteraciones populares Bencivegna, Bencivegni. También aparece la versión Bentivenga o Bentivegna, Bentivegni. En ambos casos el significado es casi idéntico: “che il bambino venga a noi bene” (que el niño nos venga bien) o “che il bambino venga bene a te (al padre)”.

Existen también el apellido “apotropaico”, dentro de los apellidos augurales. Estos tienen la función de alejan influencias malignas, peligros o males. Así, por ejemplo: Afflitto (afligido), Bruto (feo), Sventurato (desafortunado), que auguran al niño ser y crecer feliz, bello, afortunado.

 

3- Los “teoforos”: Estos son apellidos que contienen y expresan el concepto de Dios o de una divinidad. Ej:  Laudadio, Dioguardi, Salvadei, Diodato, Amadio.

Apellidos dados a las familias de origen hebreo:

Si en Alemania se tenía como práctica dar a los judíos nombre difamantes, en Italia, además de Cohen (cura, sacerdote) y de Levi, se eligieron nombres que derivaban de las ciudades  en las cuales vivían los ghetos hebreros: Ascoli, Mortara, Terracini, Albanese, Todisco, Zingari, Zingarelli.

A los judíos les estaba prescripta la posibilidad de llevar su apellido, y fue asi que cuando se estableció la obligatoriedad de registrarse en las oficinas civiles, se recurrió al “remedio” de indicar la zona de donde provenían.

Para mas información leer el artículo Apellidos Judíos Italianos

 

 

Características de los apellidos italianos por regiones:

 

Los dialectos italianos ejercieron su influencia en la formación de los apellidos. No existen reglas que permitan asociar un apellido con una región determinada, pero los dialectos, la geografía, las costumbres, favorecieron el desarrollo de apellidos típicos de ciertas zonas.

 

1.      Terminación aro, eri – ieri,  a en los apellidos derivados de oficios:

 

Los apellidos que expresan profesiones u oficios  poseen un sufijo final  que permite asociarlos con la misma.  Esos sufijos tienen diferente origen, el cual permite relacionarlos  con una región  de Italia. Esto es:

 

- Si la terminación es de origen latino, el sufijo es aro - ari (del latín arius): Ferrarius: Ferraro: Fabbro (quien trabaja con hierro). Estas terminaciones son comunes en parte del Norte y Centro de Italia. En la Toscana abunda la terminación aio.

- Si la terminación es de origen griego, el sufijo es á (derivada del griego as). Ej: Barillá (el que construye barriles), Ottaná, Zuccalá, Falconatá, etc. Este tipo de apellidos se encuentra en el Sur de Italia, sobre todo en la Calabria.

- Sobre la base del francés (introducida por los normandos) se generaron los sufijos eri – ieri (del francés er). Ej: Zavettieri = Ciabattino (fabricante de calzados); Berlingieri: jugador de dados, Barbieri (especie de médico), etc. Estos apellidos son comunes en el Piemonte.

 

2.      Sufijos en apellidos de tipo toponímico/étnico:

 

Los apellidos de típico toponímico también posee un sufijo final que señala la pertenencia de

una persona a un lugar determinado.

Numerosos sufijos de origen griego se hallan presentes en  apellidos toponímico/étnicos, sobre todo de la Italia Meridional. Por ejemplo los sufijos -èol-èi: presentes en: Messineo (de Messina); Candeo (de Candia); Cotroneo (de Crotone); Cataneo (de Catania); Raguseo (de Ragusa).

También las terminaciones -itol-iti: Messinití (en Vibo Valentia); Palermiti; Catanzariti. Y los  apellidos terminados  en -itanil-itano- Ieracitano (Geracitano, de Gerace); Locritani (de Locri); Vutano (de Bova) . Por ultimo la terminación ó, derivada del sufijo griego os: Ej: Romanó.

Por otro lado, los sufijos ese – esi – ano derivan del latín esis y anus. Por ej: Romano, Romanesi. Estos apellidos son comunes en el Centro y Norte de Italia.

 

3.      Los diminutivos sufijados.

 

Ya dijimos que a los patronímicos se le agregaban distintos  sufijos para darle una connotación especial al apellido. Algunos de esos sufijos permiten asociar a un apellido con una región. Tal es el caso de los apellidos terminados en oni, elli, ucci que son muy comunes en el centro de Italia, principalmente en Le Marche.

Los apellidos terminados en etto, allo se asocian con el Piemonte y la Liguria.  

 

4.      Los prefijos en los apellidos

 

 Entre los prefijos presentes en los apellidos italianos el más común es el  siciliano In-, que que quiere decir “perteneciente a la familia de” y puede preceder a un nombre personal, a un toponimo, etc. Algunos ejemplos: Incalcaterra, Incarbone, Ingallina, Indelicato, Infruttuoso, Incaprera, Incorvaia, Inserra, Ingastone, Ingrassia (Grassia del  español: García).

También las diversas combinaciones de los apellidos con una preposición o un artículo presentan una distribución a veces delimitada y clara. Por ejemplo:  Dal es típico del  área veneto-friulana; Da del área trentina y altoveneta; formas con De/Di son panitalianos, pero tienen  particular  relevancia, en Abruzzo.

Los apellidos precedidos por un artículo son decididamente meridionales, sobre todo de Sicilia, Puglia y Campania. Por ejemplo:  en Sicilia es exclusiva la forma Li + nombre  (Licalzi, Li Muli, Li Noce); de Puglia es la presencia de los artículos  lo/la delante de un  patronímico (Lo Mauro), o bien de un nombre de profesión o tarea (Lo Console, Lo Mastro), de un sobrenombre (Lobianco), o de un  étnico (Logreco) o de un topónimo (Lotito).

 

5.      Los apellidos en plural y singular.

 

En el centro y norte de Italia prevalecen  las formas pluralizadas (terminación en i  ) con excepciones parciales en el Piemonte, Liguria y Veneto). La mayoría de los apellidos de la Lombardía, por ejemplo,  terminan en i.

En el sur de Italia prevalecen las formas singulares. Por ejemplo: a las formas Ferrari, Bianchi, Bruni, Conti, Galli, Macini, Lombardi, Leoni, típicas del Norte o del Centro, la Italia Meridional responde con Ferraro, Bianco, Bruno, Conte, Gallo, Macino, Lombardo, Leona.

 

6.      El plural en s

 

Los apellidos cuyo plural termina en s son de origen  sardo (de Cerdeña). Algunos ejemplos: Cabras (capre en italiano), Cannas (canne, perros), Marras (denti, .incisivos grandes), Piras (pere:  peras )

 

7.      Frecuencia de las diferentes clases de apellidos por regiones:

 

En Sicilia, en Friuli-Venecia Giulia el tipo  toponímico-étnico es más frecuente que en otras regiones.

En la Lombardía también prevalecen los toponímicos, pero sobre todo aquellos del tercer tipo, es decir aquellos apellidos que refieren a características geográficas del lugar donde habitaban nuestros antepasados.

En la Emilia Romagna ocupan los primeros lugares los apellidos derivados de nombres de profesiones.

En la Toscana, abundan los patronímicos, en forma recortada, dando lugar a apellidos mono y bisilábicos Baldi, Berti, Bin, Azzi, Benzi, Betti, Cecchi, Cioni, Fei, Fini, Galli, Ghini, Gianni, Gilli, Mari, Masi, Naldi, Nardi, Nesti, Paoli, Ricchi, Righi, Tani, Zilli.

En el Piemonte es posible encontrar, más que en otras regiones, apellidos derivados de sobrenombres, sobre todo los relacionados en el aspecto físico.

Los apellidos preposicionales (es decir formados por una preposición más un apellido) son muy comunes en el centro y sur de Italia y se encuentran masivamente en Abruzzo. Ej: Di + Francesco, Pietro, Giuseppe, Marco, Sabatino, Felice, Giovanni, Gregorio, Egidio.

 

 

Cómo obtener información de un apellido italiano:

 

Consultando estos enlaces:


Gens: Permite ver en el mapa cómo se distribuye un apellido en Italia.

Elenco Libero: Permite ver estadísticas con la frecuencia del apellido por región, provincia, comuna.

Melegnano: Significado de cientos de apellidos italianos. Si el apellido que nos interesa no se encuentra en el listado se puede entrar en “suggerisci una ricerca” y rellenar un formulario. Al cabo de un tiempo se notifica sobre los resultados.

Consultar otras páginas que contengan información sobre el significado de los apellidos.

 

Páginas con significados de apellidos:

 

 

Enlaces útiles:

Nombres de habitantes de ciudades italianas con sufijo esi  

Nombres de habitantes de ciudades italianas con sufijo ani

Nombres de habitantes de ciudades italianas con sufijo ini

Nombres de habitantes de ciudades italianas con diferentes sufijos

Nombres de habitantes de otros lugares del mundo

 

 

Los sobrenombres de familia:

 

Un fenómeno todavía vigente en Italia. El sobrenombre de familia también llamado “Sub-apellido” (Subcognome) todavía sigue vigente en Italia, sobre todo en aquellas comunas de media y pequeña dimensión, en aquellas que han conservado el sistema de vida, la organización social y los valores tradicionales.

 

La mayor parte de estos sobrenombres de familia pertenece exclusivamente al ámbito informal, familiar, pero en algunos casos se les ha dado valor oficial, registrándolos en el anagrafe, constituyéndose en un segundo apellido.

Este fenómeno es verdaderamente particular en algunas zonas del territorio italiano: un centenar de comunas del Piemonte, en particular en las provincias de Torino y Biella. También en algunas pocas comunas de Nápoles, Sicilia, en comunas de la provincia de Cremona  y en otras comunas aisladas.

 

El sobrenombre de familia se distingue del apellido en el sentido de que no es hereditario, con el paso de pocas generaciones se pierde, y muchas veces desaparece con la muerte de su poseedor, pudiendo llegar a sobrevivir por algunas generaciones en la memoria histórica de la comunidad que lo ha conocido. Un sobrenombre de familia puede ya esfumarse cuando sus portadores comienzan a ser numerosos.

 

Existen evidencia de algunos sobrenombres de familia que comenzaron  a formarse junto a los apellidos, registrándoselos en la actas bautismales, y que poco a poco fueron perdiéndose. En la provincia de Biella, en cambio, han permanecido más de un centenar de segundos apellidos anagraficamente reconocidos.

 

Estos segundos apellidos tienen ciertas características:

-presentan un tono dialectal, habiendo sido en gran parte inmunes a la italianización o estandarización regionales.

-presentan numerosas oscilaciones gráficas, fruto más que nada, de numerosas tentativas parciales de italianización, perdiendo en muchos casos el objetivo de la identificación.

-también presentan variaciones morfológicas, es decir van variando en género y número y se les van agregando sufijos para indicar diferentes generaciones.

 -contienen un número significativo de matronímicos, lo que indica un proceso de transmisión matrilineal de los sobrenombres.

 

Páginas consultadas:

http://www.melegnano.net/cognomi/cognomi00.htm

http://www.circ-saronno.leganord.org/marnate/cognomi.htm

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http://www.nomix.it/nomi_amarcord.php

http://www.nomix.it/rubrica_cognomi.php?puntata=1

http://www.nomix.it/rubrica_cognomi.php?puntata=3

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* Consultar también "Historia y Origen de los Apellidos Italianos"

 

 


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