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Currículum Genealógico

 

Nota La Nación

 

LUNES 11 de agosto de 2003

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Sociedad
El pasado familiar está en la Web

Websites y programas para buscar y crear el árbol genealógico en pocos clics

  • Consejos para la búsqueda

  • Soft freeware y shareware

  • Y la visita de un redactor de Mi PC al centro genealógico más importante del mundo


 

Para un pueblo como el argentino, en el que casi todos sus integrantes tienen un abuelo o bisabuelo inmigrantes, la búsqueda de las raíces familiares no siempre es fácil. Al tener que cruzar las fronteras para desenterrarlas, los impedimentos se multiplican. Y los costos también. Pero con la ayuda de la computación e Internet no sólo es posible conseguir información, sino también procesarla y analizarla. El árbol genealógico propio quedará diferenciado del bosque de datos que puede obtenerse en la Red y las raíces verán por primera vez la luz después de muchos años de estar cubiertas.

 

Lo primero que tiene que saber quien desee indagar los datos de sus ancestros es que será una tarea ardua. Habrá que navegar por mares desconocidos. Muchas veces parecerá que la ruta es la equivocada e imprevistamente se llega a buen puerto. Con el advenimiento de la informática, incontables municipalidades y registros civiles comenzaron a colocar sus actas en Internet. También particulares llevaron los datos de sus familias a páginas personales. Hoy es posible encontrar infinidad de websites dedicados a apellidos.

 

¿Cómo empezar? En primer lugar, algo de egosurfing, como se conoce en la jerga a colocar el apellido propio en un motor de búsqueda, como por ejemplo el Google, para ver qué arroja. Seguramente la respuesta serán miles y miles de sitios, la mayoría sin relación con el tema elegido. Reduzcamos la respuesta y en el campo de búsqueda escribamos nuestro apellido seguido de +genealogía o +genealogy . Aquí la cosa mejoró. Habrá que armarse de paciencia sumando una pizca de intuición y otra de buena suerte y revisar enlace por enlace.

 

Muchas universidades y centros de estudios genealógicos prefieren colocar sus trabajos de investigación en documentos con formatos .PDF (Portable Document File). Pero si uno quiere hallar sólo archivos con esta extensión, ¿cómo se hace? En Google, colocar la palabra buscada -en este caso el apellido que se busca- seguida de filetype:pdf . Esto eliminará todas las páginas que no sean del formato buscado. Este truco sirve para varios tipo de archivo (.htm, .rtf, .doc).

 

Pasando revista a la Web

 

Vayamos ahora a los sitios. Una buena dirección donde se puede empezar es en www.genealogia.org.ar , la página del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Interesante portal, con trabajos y una buena página dedicada a links.

 

Algunos sitios muy útiles son www.apellidositalianos.com.ar , www.irlandeses.com.ar y www.elanillo.com/form.shtml , dedicados a las raíces italianas, irlandesas y españolas, respectivamente. Otra buena página sobre apellidos españoles encontramos en www.genealogia-es.com/index.html . La tradicional entidad británica sobre el tema, la Society of Genealogists, está en el www.sog.org.uk . Resulta interesante por sus trabajos online.

 

En cuanto a las páginas generales, impresionante la de Cyndi ( www.cyndislist.com ), con 189.850 enlaces, y sigue creciendo. Desde su colocación en la Web en 1996 la visitaron 35 millones de veces. Para perderse en sus links.

 

Otro website muy conocido es RootsWeb.com, con su área dedicada a la Argentina, www.rootsweb.com/~argwgw . También vale la pena recorrer www.ancestry.com , aunque algunos de sus servicios son pagos. Uno de los más completos y fáciles de usar es el FamilySearch.org, perteneciente a la iglesia de los mormones (ver recuadro). Para testas coronadas y poseedores de sangre azul, la austera dirección www3.dcs.hull.ac.uk/public/genealogy/royal incluye la genealogía de familias reales de hoy y de antaño.

 

Qué hacer con los datos

 

Ya sabemos que el saber no ocupa lugar, pero los datos, sí. ¿Qué hacer con todos esos valiosos bites que hemos ido recopilando en la World Wide Web, con los que ya podemos reconstruir nuestra familia hasta la Edad Media? En la Red encontramos varios programas para confeccionar árboles genealógicos, es decir, ordenar la información que ya tenemos sobre nuestra familia. Describimos algunos que son para la plataforma Windows.

 

El GedLink Editor, que se obtiene en www.gedlink.com/gedlink-editor-es.asp es gratuito y sencillo de utilizar, aunque para obtener todas las funciones de la aplicación hay que registrarse en el sitio oficial de sus desarrolladores. Los datos se incorporan a mano y tiene un club de usuarios en el foro de discusiones. El archivo ejecutable ocupa 1,68 MB. Está disponible en español, inglés, francés y alemán. Guarda los archivos en formato .GED (gedcom).

 

El visualizador GenViewerLite (bajar de www.mudcreek.ca ) también es gratis, ocupa 850 KB, pero no es tan fácil de usar como el anterior. Permite importar archivos en formato .GED , .PAF , .TMG , .FTW , aunque no imprimir ni efectuar otras operaciones. Una versión más completa, que ocupa 1,82 MB, cuesta US$ 19,95.

 

Cuidado si se baja el navegador dedicado Genealogy Browser 1.0. Es muy atractivo y fácil de usar, pero según el programa SpyBot, coloca spyware en el equipo.

 

El más completo de los programas que analizamos fue el Personal Ancestral File 5.2 . Se baja del sitio www.familysearch.org y es sin cargo. Ocupa 9,62 MB y la última versión todavía no está disponible en español.

 

Los archivos generados pueden salvarse en .PAF, pero también exportarse a .GED y a versiones del PAF para PalmOS. Con el PAF 5.2 se crean y visualizan registros familiares, generar árboles genealógicos, y se puede incorporar imagen y sonido en las fichas personales. Permite colocar fecha y lugar de nacimiento, bautismo y muerte. Al ser un programa mormón, incluye campos para fechas de determinadas ceremonias de esa religión, aunque si se desea que no aparezcan, al instalarse el software puede indicarse.

 

Otra de las funciones atractivas del programa es la posibilidad de crear una página Web, con los datos familiares que se tienen en el archivo PAF.

 

La estructura de ésta es sencilla, pero se diseña lista para enviar a Internet con tres cuadros de diálogo.

 

Una vez obtenidos los datos de la mayor cantidad de generaciones posible, si queremos compartir la información con familiares a distancia, una opción más rápida para que ellos la visualicen es colocarla en un sitio. Se puede recurrir a servicios de webhosting gratuito, como el que brinda GeoCities.com u otros portales similares.

 

Una manera siglo XXI de hacer público algo que estaba hasta hace poco oculto en un antiguo libro de Registro Civil, cubierto de años y de olvido.

 

Manuel H. Castrillón

 

Paso por paso

  • Comenzar colocando el apellido familiar en motores de búsqueda como Google y Yahoo!

     

  • Recurrir a sitios especializados como el Cyndislist. com y el FamilySearch.org

     

  • Buscar páginas de municipalidades y registros civiles que hayan colocado sus datos en la Web.

     

  • Incorporar los datos en programas especializados, como el PAF 5.2.

     

  • Publicar en Internet.

Seis argentinos en Utah

 

Salt Lake City, Utah.- No soy un fanático de la genealogía. Ni a ninguno de mis cinco compañeros del diario que compartimos esos quince días de curso de computación en Provo, a una hora por autopista de la capital estatal, lo fanatiza.

 

Pero los efectos de pasar unos días en este Estado suelen ser inextricables. No se puede decir que Utah sea feo. Al contrario. Pero sus propios habitantes aseguran que "conviene comer, beber y divertirse, ya que mañana puedes estar en Utah". En un lugar donde los restaurantes cierran tempranísimo, el tabaco, el alcohol y casi todo lo divertido son considerados pecado, enfrentábamos un sábado que no mostraba mucho por delante.

Cuando llegó el fin de semana y nos preguntamos qué haríamos con el tiempo libre nos miramos los seis como buscando la idea salvadora, metafóricamente hablando.

"¿Vamos al Family Search Center de los mormones, en Salt Lake?", dijo uno de nosotros. Era eso o visitar por enésima vez un shopping. Somos argentinos al fin. Los mormones, o integrantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, por una cuestión de dogma tienen un cuidado particular en el estudio de los antepasados, y por todo el mundo han recolectado la información en registros parroquiales y oficinas de gobierno.

Los mormones creen en una fuerte unión familiar que incluso supera la barrera de la muerte. Pero para esta alianza con los seres queridos que ya no están es necesario identificarlos. Llegué con mis amigos al edificio de estilo clásico ubicado en la Plaza del Templo, a pocos metros del lugar más sagrado para los mormones de todo el mundo, en pleno centro. Jóvenes misioneras nos reciben con una sonrisa y nos dan la bienvenida. El lugar, abierto al público en general, es gratuito y cuenta con unas doscientas PC. Lo único que hay que abonar es si uno imprime lo que obtiene en su base de datos, a cinco centavos de dólar la carilla. Aunque la forma de navegar por la base de datos es sencilla, una sister se sienta a mi lado para ayudar y solícitamente me habla sobre el porqué del interés mormón en la genealogía.

"Nosotros recorremos todo el planeta buscando información de nuestros antepasados. Tenemos la base de datos familiar más importante del mundo. Los originales están en un refugio antiatómico en las montañas de Utah y los datos ya digitalizados son lo que usted ve", dice siempre con una sonrisa a flor de labios. Agrega que parte está disponible en la Web a través de www.familysearch.org

 

Escribo mi apellido y presiono Enter. Al instante aparecen pantallas y más pantallas. Refino la búsqueda y la restrinjo a la Argentina. De repente, en los registros parroquiales de La Paz, Entre Ríos, veo los datos de la partida de casamiento de mi bisabuelo, José Castrillón, que vino de España. El primer Castrillón de mi familia en pisar suelo argentino se casó en la parroquia de Nuestra Señora de La Paz el 4 de octubre de 1879 con Paula Olano, mi bisabuela. En ese momento sentí que la visita a la ordenada ciudad de Salt Lake City había valido la pena.

 

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LA NACION | 11.08.2003 | Página 01 | Mi PC

 


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