La siguiente es una recopilación de notas periodísticas sobre temas afines a la genealogía.
Diario El Litoral, Santa Fe, Argentina. 07/05/2005
Diario de CUYO, San Juan, Argentina. 03/03/2005
Ellos usan el apellido de su mujer
Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina. 14/03/2055
De Raíces y Abuelos: Familia Christiansen
Diario El Litoral, Santa Fe, Argentina. 27/03/2004
Juntar voluntades para indagar en nuestros orígenes
Diario El Litoral, Santa Fe, Argentina. 14/03/2004
El día que nunca olvidaré, hoy: Mario Rolando Talmon
Diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, Bs As, Argentina. 22/02/2004
Diario El Tribuno, Salta, Argentina, 07/2003
Hace 50 años llegaban a Rosario los últimos inmigrantes
Diario La Capital de Rosario, Sta Fe, Argentina. 21/07/2002
El sueño de resucitar los años felices es un nuevo negocio
Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina. 21/01/2002
Diario El Litoral, Sta. Fe, Argentina. 07/05/ 2005
http://www.litoral.com.ar/index.php3/diarios/2005/05/07/nosotros/NOS-07.html
Destinos seducidos por América
Un fogoso amor unió a Rafael Muñoz y Eloísa Vellón, oriundos de España. Luego, decidieron emigrar para buscar nuevas latitudes y la bulliciosa Buenos Aires los recibió en plenos preparativos del centenario de la Revolución de Mayo.Por Mariana Rivera
Mónica Muñoz, una confesa apasionada por la Genealogía, vive en Buenos Aires y -a través de nuestro e-mail- se comunicó con De Raíces y Abuelos para poder publicar su historia familiar paterna.
Aseguró que su interés en difundirla surge de querer contactar con paisanos del mismo pueblo del que sus abuelos emigraron a principios de siglo. También relató que -gracias a una nota publicada hace unos años en esta sección de la revista Nosotros- se contactó con el padre de Ricardo Gómez, quien en su nota -titulada Un sueño que no pudo ser- contaba que el abuelo de Mónica había traído al de él.
De esta forma, introducimos el relato de Mónica Muñoz sobre sus abuelos paternos: Rafael Muñoz y Alicia Vellón, oriundos de España.
"Posiblemente, para mi familia paterna cruzar el Atlántico no fuera la proeza que intuyo desde mi perspectiva actual. Desde 1780, hasta donde he podido investigar, ningún hijo nació en el mismo lugar que su padre, e incluso mi abuelo y sus hermanos nacieron en distintos pueblos, en un inquieto deambular por la meseta castellana".
Su lugar de origen fue Talavera de la Reina, en la provincia de Toledo, España. Recuperada de los moros en el 1085 por Alfonso VI, esta ciudad se convirtió en un foco de migración hacia las tierras reconquistadas, en un lento proceso de repoblación cristiana que culminó en 1212 en la victoria de Navas de Tolosa.
Pero los inhóspitos Montes de Toledo, ubicados al sur de la región, eran el escondite ideal de delincuentes y prófugos de la Justicia, los golfines, por lo que el asentamiento humano en esas regiones se retrasó un siglo más.
Por mediados de 1600, llegaron mis ancestros a la comarca toledana de La Jara, donde fueron labradores y cultivadores de miel y desde donde, como profesores de música y maestros, recorrieron los pueblos de Toledo, Madrid y Ciudad Real.
A Villanueva de los Infantes, en la comarca de Montiel, provincia de Ciudad Real, llegó mi familia Muñoz en 1891 y se quedó por 23 años. Allí mi bisabuelo trabajó de maestro en las escuelas públicas de Santo Domingo: en la planta baja impartía las clases, en el primer piso vivían. Allí se casaron mi abuelo y sus tres hermanos y desde allí emigraron a América.
Mi abuelo proyectaba modernizar el antiguo molino harinero de los Vellón Hurtado. Lo respaldaba su diploma conseguido en 1907 en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona. Los grandes sacrificios económicos que realizó como estudiante marcaron su carácter, severo y austero.
Alma henchida de amor
Las malas lenguas del pueblo -continúa- comentaban que su padre, el maestro, prestigioso pero pobre, había acordado con don Gerónimo Vellón un compromiso. Este próspero infanteño pagaría los estudios del joven Rafael a condición de formalizar casamiento con alguna de sus hijas y atender sus negocios.
Otros decían que Rafael se enamoró perdidamente de Eloísa. Su fogoso amor quedó reflejado en las cartas que le escribía desde su pensión estudiantil de Barcelona: "Eloísa amada: mi alma henchida de amor para ti, amada mía, necesita la inspiración soñadora del poeta en la expresión de sus verdaderos sentimientos".
Ya sea por obligación, por amor o por los dos, unieron sus vidas en 1908. Pero el fallecimiento de su suegro, un año después, derrumbó sus proyectos y precipitó la decisión de emigrar.
Las jóvenes democracias americanas eran un imán para sus convicciones antimonárquicas. ¿Estados Unidos o Argentina? La duda se disipó ante las entusiastas cartas de su tío materno Antonio Batres, que poseía un garaje sobre la calle 9 de Julio, en la ciudad de Santa Fe.
Rafael decidió viajar solo y probar suerte. Contratado por la compañía del Ferrocarril Central Norte y con las ilusiones golpeándole el pecho, tenía 30 años cuando arribó al puerto en abril de 1910.
La bulliciosa Buenos Aires lo recibió en medio de los febriles preparativos de la conmemoración del centenario de la Revolución de Mayo. Las noticias de la inminente visita de la Infanta Isabel le eran indiferentes a sus ideales republicanos.
Un merecido reconocimiento
En viajes sucesivos, fue arribando el resto de la familia: su esposa con sus dos hijos mayores, sus hermanos con sus familias, sus padres. Un total de veinte personas bajo la autoridad moral e intelectual de mi bisabuelo, a quien todos llamaban con respeto Padre Emilio.
Años después recordaba ese momento una tía de mi padre: "Me parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde que se fueron, que Rafa iba con faldas y Nico en mantillas".
Su apasionada docencia había dejado profunda huella en Infantes. Con la república llegaron emotivas noticias desde Infantes, luego de 22 años de ausencia. Le escribía el alcalde: "Recogiendo el sentir popular, el Iltmo. Ayuntamiento de esta ciudad acordó dar el nombre de Don Emilio Muñoz y Martínez a la Plaza donde está emplazada la antigua fuente de San Francisco. Al tener el gusto de participarlo a V. como agradecido homenaje a su abnegada labor cultural reconocida por todos, me complazco en felicitarle, esperando que este sentido recuerdo le sirva de consuelo en su vejez y de lazo de unión irrompible con este pueblo que tanto le admira. Viva V. muchos años, Infantes, 17 de marzo de 1936".
Un maestro de Valdepeñas, discípulo suyo, le contaba en una colorida carta el homenaje: "Embargado mi ánimo por infinidad de recuerdos di un íViva Don Emilio Muñoz!, que fue repetido por todos. Después cruzamos la plaza en diagonal donde han colocado otra placa, y después de descubrirla di un íVivan los pueblos que así honran a sus buenos maestros!, que también fue contestado con igual entusiasmo".
Los Vellón
Las buenas noticias desde Santa Fe sedujeron a otras familias. Los Gómez, Moreno, Simarro, Chocano, Molina, Chacón dejaron Infantes entre 1912 y 1920. Pero América no era un futuro auspicioso para todos. Así como la familia Muñoz se trasladó completa, mi abuela Eloísa fue la única de su familia que emigró, siguió relatando Mónica Muñoz.
Seguramente muchos factores incidieron en su progresivo deterioro mental, erosionando una estructura psíquica frágil. Sus padres no ignoraban sus rarezas porque habían intentado, inútilmente, desalentar su relación amorosa con Rafael.
Los primeros años en Santa Fe vivieron todos juntos, en una quinta al sur de Recreo. La convivencia difícil con su numerosa familia política, el aislamiento rural, la añoranza de las comodidades del lejano hogar, la muerte de un hijo de pocos meses, desencadenaron el desarraigo, la locura y su temprana muerte. Era una desgraciada niña rica cuya vida había dado un dramático vuelco imposible de asimilar.
El bienestar económico de los Vellón era bastante reciente, gracias a una fortuna amasada por un hecho casual. Infantes solía ser, y es todavía, coto de caza de la nobleza. Un día, cuando cazaba por allí el rey Alfonso XII, su esposa, la reina María Cristina de Habsburgo, enganchó su falda en una rama y desgarró la tela. Averiguando por una costurera, en el pueblo recomendaron la mejor, la más hábil: María Jesús Hurtado.
"Mi bisabuela disimuló tan bien el remiendo con hilos de oro, la reina quedó tan complacida, que enseguida le encargó varios vestidos y le pidió mudarse cerca de la corte", aseguró Mónica.
Un trágico desenlace
Se fueron a vivir a un piso en el corazón de la villa de Madrid -continuó-, con sirvientes y amas de cría para sus pequeños hijos, donde cosía para todas las damas de la realeza. Cuando retornaron a Infantes por problemas de salud de Gerónimo, adquirieron una casa-palacio, el molino y extensos viñedos que producían el famoso vino Valdepeñas.
Y en el pueblo natal, mientras la costurera confeccionaba primorosas colchas y tapices bordados con sus propios cabellos, Gerónimo se dedicaba con entusiasmo a lo que más le gustaba: jaranear con amigos en el sótano de la casa, en fiestas que duraban varios días.
En medio de una de esas grandes comilonas con abundante vino, canto y baile, se murió, atragantado con un trozo de cordero. Los hijos, tan poco afectos al trabajo como el padre, reclamaron de inmediato la herencia, frustraron los planes de mi abuelo y desataron la emigración familiar.
Casona familiar
La casa de los Vellón era de dos plantas de típico estilo manchego. Por un zaguán se accedía a un gran patio central, herencia de la vivienda romana, circundado de numerosas habitaciones. Había además un segundo patio posterior que se abre hacia una calle lateral, con funciones de servicio y corrales.
Presenta dos escudos gemelos y simétricos tallados en piedra en la fachada balconada del piso superior. La heráldica es un elemento ornamental característico de los edificios de Infantes que anunciaba la categoría de sus dueños, ya sean órdenes militares, nobles, religiosos o civiles.
Las órdenes militares de Santiago y Calatrava tuvieron fuerte presencia en el pueblo y sus elementos simbólicos, como las cruces religiosas, abundan en edificios públicos y casas particulares.
La casona familiar se encuentra sobre la calle del General Pérez Ballesteros, uno de los núcleos más importantes de viviendas señoriales de Infantes. Desde allí se visualizan la Plaza Mayor, con arcos de piedra y balcones de madera y un conjunto cívico-religioso de estilo gótico en el que se destaca la iglesia de San Andrés. Esta definitiva arquitectura urbana de la Edad Media tardía dejó oculto su antiguo pasado de asentamiento romano, judío y musulmán. Así su nombre fue cambiando de Jamila y La Moraleja hasta el actual, cuando el Infante Don Enrique de Aragón, maestre de la Orden de Santiago, la designó villa en 1421.
Un aporte de la literatura
Otra casa que merece mencionarse es la del caballero del Verde Gabán, denominada así porque coincide con la descripción de la casa de Don Diego de Miranda, que hace Cervantes en El Quijote.
El Quijote y Sancho Panza se cruzan en su andar con un caballero de espléndida figura, vestido de fina capa verde, montado en una yegua, que los invita a alojarse en su casa. Contentos, descansan y comen en abundancia por varios días. Se cree en que este generoso y amable personaje, Cervantes rindió un cálido homenaje a un benefactor suyo que verdaderamente existió.
Hoy Infantes es noticia porque, en el marco de la celebración de los cuatrocientos años de la publicación de El Quijote, estudios científicos recientes han revelado que es el pueblo desde donde partió el Caballero de la Triste Figura a correr sus desventuras por la meseta manchega.
Y aunque Cervantes escriba "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme-", yo quiero recordar a mi querida Infantes, hospitalaria, plena de historia y señorío, descanso final de Francisco de Quevedo, e inspiración de la obra cumbre de la lengua castellana.
Mariana Rivera
Diario de CUYO, San Juan, Argentina. 03/03/2005
http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=89716
IGNACIO TEJERINA CARRERAS
Es un precursor de la Genealogía en el país
MÓNICA MARTÍN - DIARIO DE CUYO
Ignacio Tejerina Carreras tenía 16 años cuando empezó a construir su árbol familiar. Entonces no imaginó que dedicaría la mayor parte de su vida a la Genealogía, ciencia que estudia las ascendencias familias. Así, lo que en un primer momento sólo significó la búsqueda de sus propias raíces, se transformó luego en una pasión. Este cordobés de 72 años es uno de los precursores de los estudios genealógicos en el país. Fue presidente de la Federación Argentina de Genealogía y Heráldica y uno de los fundadores del Centro de Genealogía de Córdoba, que ahora preside. Hasta ayer estuvo en San Juan, dictando el curso "Buscando nuestras raíces familiares".
"Empecé con mi propio abuelo y terminé con el de todo el mundo", dijo Tejerina Carreras. Pero para este hombre, el estudio de la Genealogía es mucho más que buscar el nombre de los antepasados de una familia. "Es como un rompecabezas que hay que armar. Se unen piezas y esto a veces lleva años, además empiezan a salir a la luz historias familiares desconocidas", dijo.
En este sentido, reconoció que los árboles más apasionantes de reconstruir son aquellos cuyos datos están muy ocultos o confusos. Sin embargo, a la hora de elegir uno de sus estudios, no dudó en mencionar el árbol genealógico de más de 2.000 páginas de Jerónimo Cabrera, fundador de Córdoba.
Los encuentros familiares son una constante para Tejerina Carrera. De hecho, en su viaje a San Juan, encontró familiares de su esposa, que es porteña. "No es la primera vez que me pasa. Hasta en Galicia me encontré con descendientes de mis antepasados", dijo.
Diario Clarín, Bs As, Argentina. 14/03/2055
http://old.clarin.com/diario/2005/03/14/sociedad/s-03402.htm
BRASIL
Ellos usan el apellido de su mujer
SAN PABLO . AFP
Más de 500 hombres decidieron adoptar el apellido de su esposa durante el último trimestre de 2004, según el relevamiento de 15.880 matrimonios a cargo de la Asociación de Registradores de Personas Naturales del Estado de San Pablo, difundido ayer.
Pese a que se mantiene la costumbre de que la mujer tome el nombre del marido, por lo menos 540 hombres resolvieron incorporar el apellido de la esposa en su denominación legal.
Después de muchos años que se impuso a la mujer la adopción de los apellidos del esposo, la ley autorizó en 1977 a que el cambio de nombre fuera optativo para la mujer, y el nuevo Código Penal de 2002 dio la posibilidad a cualquiera de los dos cónyugues de adoptar el apellido del otro.
"Ellos no niegan (el cambio de nombre), aunque no lo divulgan. El cambio sirve para mostrar a la novia cuánto la quiere y admira. Se intenta fortalecer la unión", dijo la psicóloga Deisely Carreiro Stefani al diario "Folha de Sao Paulo".
El periódico también entrevistó a alguno de los adelantados que se plegaron a la nueva moda.
Persio Moreira Fernandes Torres (Torres por su reciente esposa, Geraldini Torres), 31 años, casado hace tres meses, dijo que "la historia de agregar el nombre surgió en una conversación casual, en la que mi mujer y yo, ambos abogados, hablámos sobre cómo quedarían nuestras denominaciones".
"A mis amigos les gustó, les pareció genial. Pero no conozco ningún otro novio que haya cambiado de nombre", añadió. Claro, Geraldini también adoptó el Fernandes, y sus apellidos son ahora Fernandes Torres.
Jeremias Oliveira de Sousa (ex Jeremías Silva Luz), 23 años, proclamó que "en el momento que me casé quise construir una historia nueva con mi mujer y olvidar las tristezas del pasado".
Diario El Litoral, Sta. Fe, Argentina. 27/3/2004
http://www.litoral.com.ar/index.php3/diarios/2004/03/27/nosotros/NOS-04.html
De Raíces y Abuelos: Familia Christiansen
Una señora de Buenos Aires se puso en contacto con el Centro de Documentación del Museo Ferroviario de Santa Fe y pudo obtener información sobre sus antepasados. No obstante, como ocurre a tantos otros que indagan en este sentido, aún le resta terminar de cerrar muchas piezas de aquel rompecabezas.
En el mes de febrero les contamos la labor que está realizando el Centro de Documentación y Preservación de la Memoria Ferroviaria del Museo Ferroviario Regional Santa Fe, en particular ayudando a aquellas personas interesadas en tener más datos sobre sus orígenes, utilizando la base de datos que se está terminando de armar.
Una de las personas que recibió este servicio fue la Lic. Mabel Christiansen, que vive en Capital Federal, quien -según relató a De Raíces y Abuelos vía e-mail- "desde hace algunos años estoy buscando información para mi árbol genealógico, con muy pocos avances en cuanto a la rama paterna".
No obstante, nos dio referencias sobre esa historia en base "a lo que sé por referencias familiares y algunas informaciones confirmadas a través del Censo Nacional de 1895/96 de la ciudad de Santa Fe".
Explicó que su abuelo paterno era Karl Ludwig Christiansen, quien había nacido en Oslo (Noruega), aunque no conocía la fecha exacta, de profesión marino mercante y de religión luterana.
Se radicó en Santa Fe y se casó con Berta Mazurie (de nacionalidad francesa) en 1890, quien había llegado al país con sus padres -Francoise Mazurie y Angeline Rubbier Rullier- y sus hermanas Luisa y Clara.
Según la información familiar Mazurie era ingeniero francés y llegó al país en la década del '80 para la instalación de los ferrocarriles franceses en Santa Fe. Allí nacieron los hijos de Karl y Berta: Angela, Carlos Francisco (padre de Mabel Christiansen), Matilde, Alberto y Raúl.
En los primeros años de 1900, la familia se trasladó a la localidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires -Mabel desconoce los motivos de ese traslado-, donde nacieron dos hijos más: Rodolfo y María Noemí.
Un dato curioso que contó Mabel que fue "en 1908, Karl regresó a su país, según supuso su familia y no tuvo noticias de él hasta muchos años después, cuando -a través de un aviso en un periódico- les solicitó a su familia que se comunicaran con él, pero nadie quiso hacerlo".
Pero hasta aquí es lo que sabe Mabel Chritiansen sobre esa historia de su familia paterna porque se le ha hecho muy difícil conseguir más datos sobre ese hecho, ya que no tiene información sobre el periódico en el que se publicó ni la década. Por algunos tíos ya fallecidos pudo obtener esos datos pero después -nos contó- fueron reticentes para hablar del tema ya que no supieron más del abuelo de Mabel.
Una relación permanente
Mabel también comentó que "los periódicos han desempeñado un importante rol para nosotros. Mi padre desde muy joven fue periodista, años más tarde se radicó en Chubut, donde se casó y formó su familia, y fue director del periódico Golfo Nuevo, en Puerto Madryn. Allí publicó también un álbum biográfico como suplemento del periódico, que abarcó la población urbana y rural de Puerto Madryn, Península Valdéz, Arroyo Verde, Punta Ninfas, Punta Delgada y Puerto Pirámides, todas localidades de Chubut".
Agregó que ese álbum data de 1924 y contiene información de 306 familias con fotografías de esos pobladores e historias de las zonas mencionadas y de las instituciones que en ella funcionaban.
Respecto de su familia materna, Mabel agregó que su madre se llamaba América Vieyra Verón de Astrada, cuyo bisabuelo paterno fue el fundador de la ciudad de La Paz, Entre Ríos. La rama materna era oriunda de la ciudad de Victoria, también en esa provincia mesopotámica.
Por otra parte, comentó que también ejerció el periodismo su tío Alberto y otro tío político, B. Machuca, quien fue director de El Imparcial, en Rawson, Chubut. Su hija también fue periodista y actualmente hay en la familia dos jóvenes periodistas.
Aporte local
El Centro de Documentación y Preservación de la Memoria Ferroviaria del Museo Ferroviario Regional Santa Fe nos facilitó la siguiente información sobre Karl Christiansen, que surgió de la investigación que encaró su personal para suministrar a sus descendientes.
En primer término cabe mencionar que realiza una aclaración en relación al nombre: "En un libro de 1894 se menciona su apellido junto a otra persona, Rousseau. Se les abonó una suma como si fueran socios. Este dato es revelador ya que si tomamos la sigla RC no estamos sólo antes Christiansen sino Rousseau y Christiansen. Ya en el año 1889 se lo ve en los libros como RC. Si bien la caligrafía de plumín es excelente, no encontramos en nuestro estudio una modalidad de los escribientes que nos permita sacar conclusiones".
"Christiansen aparece en nuestros registros documentales por primera vez en 1889, es decir, cuatro o cinco años después de que comenzara a operar la Compañía Francesa de Ferrocarriles en Santa Fe. Aparece en un libro contable, uno de los primeros modelos que utilizara el FCSF. No es un libro organizado sino más bien un asiento de movimientos en el que proveedores, empleados y prestadores de servicios figuran en distintos ítems".
"Este equipo de investigación -encabezado por el Prof. Daniel Otero- se inclina a creer que Christiansen era un proveedor de materias diversas al ferrocarril santafesino. Esto se debe al hecho de que el 31 de marzo de 1889 recibe un pago de 1.200 pesos aproximadamente por los servicios prestados a la empresa durante el mes de febrero previo. Ese pago está asentado en el rubro `La Bodega' de dicho libro".
"Christiansen trabajaba con un barco; no sabemos si era capitán, marino o encargado de negocios de alguna empresa que realizaba comercio de cabotaje entre los puertos santafesinos o inclusive de más al norte. Quizás tenía una pequeña embarcación (chalana) con la cual realizaba esas labores. Tengamos presente que el puerto de Santa Fe todavía no estaba construido y operaba a pleno en una localidad cercana: Colastiné. No había por la época buques de gran calado, sino pequeños y medianos".
"Uno de sus barcos se llamaba Due Figli (dos niños), embarcación con la que aparece remontando los ríos de nuestra región. Otra llevaba el nombre de Richard 5°, con la que aparece como depositario de pagos pero en julio de 1889. Un dato interesante: figura como cobrando servicios de vapor y chatas. Christiansen podría haber tenido otros medios con los cuales prestar servicios, en este caso terrestre. Caballos, chatas y vapores era el sistema de comunicaciones y transporte de la época".
Nuevos aportes
En otra parte del informe aportado a la Lic. Mabel Christiansen, el equipo del Museo Ferroviario Regional Santa Fe explicó que "en el libro Compañía Francesa, de 1894, encontramos algunos datos más que relevantes: Christiansen aparece cumpliendo para esa empresa una función denominada Control. Se encuentra mencionado con otras personas vinculados comercialmente a esa empresa. No sabemos si trabajó de manera directa pero ella pero es un indicio a tener en cuenta".
"Christiansen también figura como propietario de terrenos en Margarita, que eran alquilados a la Compañía, y además se menciona que recibió pagos en concepto de `pago maíz'. Se puede deducir que pudo haber sido proveedor de maíz a los animales del FCSF si tenía campos y los arrendaba. Pero en otras partes del libro se visualizan indemnizaciones por incendio carga maíz. Si utilizaba la compañía para transportar su maíz pudo haber sufrido un incendio y ser indemnizado".
Por último, mencionó que "no sabemos si Christiansen trabajó solo. Lo que queda claro es que sus relaciones en la década de 1890 con la empresa seguían siendo de responsabilidad, pero alejadas del núcleo central de la empresa. Hasta aquí la labor de este equipo de investigación del Centro de Documentación y Preservación de la Memoria Ferroviaria. Quizás bajo los miles de carpetas y expedientes que poseemos sin exhumar se encuentren en un futuro datos de Christiansen".
Cabe recordar que desde 2001 esta institución viene organizando una base de datos informatizada en base diversas fuentes documentales que se encontraron en el edificio del Museo Ferroviario, consistentes en libros, planos o registros de trabajadores de los ferrocarriles santafesinos. El trabajo lo encaran muy pocas personas, con escasos recursos. Pero la voluntad existe y así lo están demostrando ante los múltiples pedidos que reciben.
Familia de periodistas
Mabel Christiansen comentó que "los periódicos han desempeñado un importante rol para nuestra familia. Mi padre desde muy joven fue periodista, años más tarde se radicó en Chubut, donde se casó y formó su familia, y fue director del periódico Golfo Nuevo, en Puerto Madryn. Allí publicó también un álbum biográfico como suplemento del periódico, que abarcó la población urbana y rural de Puerto Madryn, Península Valdéz, Arroyo Verde, Punta Ninfas, Punta Delgada y Puerto Pirámides, todas localidades de Chubut".
Agregó que ese álbum data de 1924 y contiene información de 306 familias con fotografías de esos pobladores e historias de las zonas mencionadas y de las instituciones que en ella funcionaban.
Respecto de su familia materna, Mabel agregó que su madre se llamaba América Vieyra Verón de Astrada, cuyo bisabuelo paterno fue el fundador de la ciudad de La Paz, Entre Ríos. La rama materna era oriunda de la ciudad de Victoria, también en esa provincia mesopotámica.
Por otra parte, comentó que también ejerció el periodismo su tío Alberto y otro tío político, B. Machuca, quien fue director de El Imparcial, en Rawson, Chubut. Su hija también fue periodista y actualmente hay en la familia dos jóvenes periodistas.
Mariana Rivera
Diario El Litoral, Sta. Fe, Argentina. 14/3/2004
Juntar voluntades para indagar en nuestros orígenes
Una propuesta para fomentar la historia. Una investigadora de la genealogía (estudio de los descendientes de un antepasado) propone fundar una institución en Santa Fe, similar a las que funcionan en otras provincias y el mundo.
María Teresa Lisanti de Biagioni es una asidua lectora de De Raíces y Abuelos y se comunicó con nosotros para dejar una inquietud a otros tantos pares que están interesados en el tema de indagar sobre nuestros orígenes.
María Teresa tiene intenciones de formar un grupo en nuestra ciudad que se dedique a la genealogía, complementada con la historia, para fomentarlas y ayudar a la gente a armar o completar sus árboles
genealógicos familiares.
"La genealogía es esa mirada hacia atrás para empezar a caminar despacio hacia el presente. Está formada por
la historia, las costumbres y las cosas heredadas. Queremos ayudar a investigar, aportar datos, hacer un cruce cultural con otras provincias y personas", comentó.
María Teresa también explicó que la institución santafesina "podría empezar como algo virtual, porque Internet te da esas facilidades, pudiendo llegar masivamente a muchas personas, pero lo ideal sería formar una entidad bien establecida en nuestra ciudad".
Agregó que ya existen grupos similares en Buenos Aires, Córdoba, Salta, Tucumán y Entre Ríos, que se dedican a la investigación y a brindar ese aporte a la comunidad.
No obstante, advirtió que "quiero agrupar gente que quiera hacer cosas, que tenga un poco de tiempo y vocación de servicio. Pero quiero que sea algo bien organizado y legalmente bien constituido. La institución tendría socios fundadores y miembros honorarios, que son quienes aportarían trabajos importantes, además de miembros de grupo o colaboradores".
La propuesta de esta investigadora de la genealogía -que participa y tiene permanente contacto con diferentes foros de discusión en Internet- también comprende organizar foros de genealogía, reuniones periódicas, invitar a especialistas de otras provincias y países, entre otras actividades.
Una primera ayuda
Pero -insistió- el fin último de este grupo sería ayudar a aquellas personas que están buscando datos sobre sus antepasados. En este sentido, recordó que ella comenzó a apasionarse por la genealogía y a investigar sobre sus orígenes a partir de haber ingresado a algunos foros de genealogía en Internet (uno de Argentina, uno de Italia y otro franco-italiano).
Aseguró que "cada miembro aporta lo suyo cuando alguien necesita un dato sobre este tema de nuestros orígenes. Ahora con Internet todo es más fácil: escribís a una comuna por e-mail y te manda las partidas de nacimiento a los 10 ó 15 días".
Entre los datos que pueden ser solicitados vía e-mail a Italia, en el caso que la ascendencia fuera de ese
origen, María Teresa explicó que pueden ser los siguientes:
Registro di Ufficio di Leva: es un registro de las oficinas de alistamiento para el servicio militar, que se solicita en el Archivio di Stato. Después de la unificación de Italia, el servicio militar para varones se hizo obligatorio desde los 20 años. A partir de 1870 aproximadamente se han guardado los "registri di uffici di levalos", que comprenden datos tales como apellido y nombre de la persona, fecha y comuna de nacimiento y lugar donde efectuó el servicio militar. Puede incluir otras indicaciones marginales. Para esto debe saber lugar y fecha en que nació el italiano.Agregó que si se desea solicitarlo por Internet, puede visitar las siguientes páginas: www.archivi.beniculturali.it (Archivi di Stato); www.maas.ccr.it/cgi-win/he/exe/aguida/findex-findex/guida
(Ministerio para il Beni e la Attivitá Culturali). Para localizar comunas algunas direcciones son: www.comuni.it; www.ipicture.it; www.ancitel.it/sindaci. Registro della tassa del Sale: es el registro de la tasa de sal, que se encuentra en el Archivi di Stato. En el 1800, el Estado pidió a todos los ciudadanos italianos mayores de 6 años un tributo anual por el consumo de sal, elemento que entonces poseía una gran importancia económica. Se conservan -además- archivos anteriores fechados en el siglo XVIII que contienen más o menos la misma información, pero cubren Estados y reinos italianos de los distintos períodos, tales como el de la Toscana.En estos registros se detalla la composición del grupo familiar de cada comuna. Para solicitarlo se debe aportar los datos correspondientes a nombres de los padres, año y comuna de nacimiento. I censimenti: son los censos, que se solicitan en el Archivio di Stato, y comprenden los censos realizados por décadas entre 1861 y 1901, con las descripciones de las familias de algunas comunas. Se debe informar datos de nombre y apellido de los padres de la persona buscada, año del censo y comuna. Scheda Anagrafica y Foglio di familia: es la ficha anagráfica y la hoja de familia. Cada ciudadano italiano tiene su ficha anagráfica que -una vez que fallece la persona- se conserva en un archivo de la misma comuna. Se solicita como Certificacione della scheda anagrafica di... (nombre de la comuna)... y ofrece los siguientes datos: apellido, nombre y apodo; padres; lugar de nacimiento; fracción, calle y número; estado civil, condición; instrucción; inmigración o emigración; muerte; anotaciones; archivo; llamada a la hoja de familia.La hoja de familia es aún más interesante, ya que allí podrá encontrar todas las informaciones sobre los parientes, su grado de parentesco y otros datos de referencia, además de los anteriores. Estratto di matrimonio: es la certificación de matrimonio. De los matrimonios realizados en Italia se pueden obtener datos relacionados con nombres y apellidos de padres y abuelos.
Novia de vestido negro
María Teresa de Biagioni también brindó a De Raíces y Abuelos algunos datos curiosos sobre las novias y las costumbres de otros tiempos, que fueron aportados por algunos miembros de los foros de genealogía en los que participa.
"Antiguamente existía la costumbre de que las viudas, al volverse a casar, lo debían hacer con vestido negro. El luto estaba reglamentado de acuerdo con el grado de parentesco con el familiar fallecido, desde las clases de luto hasta la duración y los colores que se podían usar en cada etapa".
"Las epidemias tales como la fiebre amarilla y el cólera que diezmaron localidades prolongaron el uso del luto, de tal manera que incluía -necesariamente- a los trajes de novia, los que se confeccionaban de negro opaco y riguroso si un familiar había fallecido recientemente".
"A medida que la fecha del deceso se alejaba de la del casamiento, el luto se atenuaba con adornos de azahares tanto en el vestido como en el tocado, al que se le agregaba un largo tul blanco".
"En 1853 se publicó por primera vez el Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres para el Uso de la Juventud de Ambos Sexos, más conocido como Manual de Carreño, en el cual se encuentran las `principales reglas de civilidad y etiqueta que debe observarse en las diversas situaciones sociales'. Entre otras cosas se reglamentaba el uso del luto, no sólo por parte de los parientes directos sino también por los subsiguientes".
"Otros dos libros publicados en 1905 y 1939 respectivamente destacaban el consejo: `Es conveniente que las viudas que contrajeran nuevas nupcias vistan de negro, dado que está mal visto que lo hagan de otro color, pues se considera una falta de respeto hacia su anterior marido".
Mariana Rivera
Diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina. 22/2/2004
http://www.lanuevaprovincia.com.ar/04/02/22/42m105.sht
El día que nunca olvidaré, hoy: Mario Rolando Talmon.
Peregrinación a las fuentes del valdismo
El 17 de febrero de 1995, Mario Talmón se levantó cuando el sol comenzaba a iluminar las crestas de los Alpes y se asomó por la ventana. Aún caían por las vertientes unas sombras profundas y la nieve encendía las cumbres. La belleza de los valles y la magnitud del escenario lo hicieron sentirse pequeño. Solo la mano de Dios podía producir un espectáculo tan conmovedor.
"Había que tener mucha fe para sobrevivir tantos siglos en estos valles altos, aislados entre el cielo y la tierra", se dijo.
Ese día iba a depararle una de las experiencias más conmovedoras de su vida. Una vida de singularidades religiosas que lo identificaban con el credo valdense, cuya cuna de piedra en los Alpes estaba contemplando.
El culto, de origen medieval, arraigó profundamente, hace siglo y medio, en el Río de la Plata, desde donde se proyectó a nuestra región.
En esos valles que Mario veía desde la ventana se diseminan aún los pequeños pueblos valdenses, encastillados en los cerros después de que la empresa religiosa que fundara Pedro Valdo en Lyon, Francia, fuera condenada por herejía en el Concilio de Verona.
En medio de cruentas luchas y persecuciones huyeron a la agreste región donde las montañas se convirtieron en entidad protectora. De allí fueron expulsados en 1686 pero se reagruparon en Suiza, y tres años más tarde volvieron a reconquistar sus templos y sus tierras, en las que padecieron un prolongado gueto y en las que viven hasta hoy.
El día en que ingresaron de nuevo en sus templos es evocado como il glorioso rimpatrio, el glorioso retorno.
* * *
Desde aquel elevado columpio alpino partió en 1856, rumbo al Uruguay, el abuelo de Mario, ocho años después de que el rey Carlos Alberto de Saboya firmara el Edicto de Emancipación que permitía a los pobladores de los Valli Valdesi gozar de las mismas libertades y los mismos derechos civiles y religiosos que los restantes ciudadanos de Italia.
Su abuelo, Santiago, fue uno de los que respondió afirmativamente a la convocatoria de naciones latinoamericanas que, queriendo poblar sus tierras, las ofrecían en uso a habitantes de distintas nacionalidades y a practicantes de diferentes credos.
Les costó a los valdenses aceptar la emigración. Suponía una diáspora que precisó un amplio debate en la comunidad antes de ser asumida.
El abuelo Santiago se incorporó a los contingentes que eligieron como destino el Uruguay, donde se radicó y formó su familia.
Hasta que, en 1904, uno de sus hijos, Pablo Mateo, debió emprender una precipitada fuga con un amigo, tras los enfrentamientos políticos de ese tiempo en la Banda Oriental.
En una pequeña lancha, sin que durante la travesía su mano se apartara una sola vez el fusil, cruzó el río y pisó suelo argentino. Incorporaba a su futura vida, como único capital, el arma, ya descartable, y un insignificante atado de ropa.
Luego continuó su itinerario hasta llegar al incipiente pueblo del sudeste pampeano llamado Villa Alba.
Allí fue acogido por la colonia valdense, instalada tres años atrás, y conoció a Margarita Rostán, con quien fundó su familia según el rito ancestral. Tuvieron trece hijos. El menor es Mario Rolando Talmón.
--Los valdenses --cuenta Mario-- habían llegado al sudeste pampeano tras las recorridas que, a comienzos del siglo, hizo por la zona Juan Pedro Rochón. Descendió del tren en Villa Iris, que era apenas una casilla de madera en la que el maquinista se detenía solo si mediaba el pedido anticipado de algún pasajero, y se dirigió al lugar donde se iban a ubicar las colonias.
"Pronto arribaron las primeras familias que se instalaron en El Triángulo. Luego se formaron cinco comunidades principales en las zonas de Jacinto Aráuz, Villa Iris y General San Martín. Se construyeron los modestos templos y los matrimonios se celebraban dentro del grupo.
"Los valdenses no veneran imágenes y en el lugar sagrado solo se instala el púlpito, la cruz y el armonio".
Mario Talmón recuerda que, como vivían en una zona semiárida, las tareas rurales eran muy duras. Además, debían producir todo lo que consumían: cereales, gallinas, cerdos, quesos, manteca, crema. Y, al principio, el pan una vez por semana.
Con la fruta de la quinta se elaboraban dulces que los más chicos se encargaban de revolver, para que no se pegara, en una lata grande colocada sobre el fuego encendido detrás de un galpón.
Como tenían un pequeño tambo, a Mario le tocó más de una vez salir a hacer el reparto en sulky por Villa Alba, que poco a poco iba ampliando la perspectiva de sus calles.
En la década del 40 se produjo una sequía terrible. Volaban los cardos rusos que solo se detenían contra los alambrados. Luego, el viento arrojaba sobre ellos paladas de arena, hasta cubrirlos y formar un puente por el que los animales escapaban a los caminos. Para evitarlo, la familia entera contribuía a reunir aquellos interminables ejércitos rodantes de cardos y prenderles fuego.
Ante tanta desolación, algunos, al evocar el hogar lejano de los Alpes, sentían una profunda nostalgia.
En tiempos mejores, Pablo Mateo decidió donar una hectárea para construir la escuela con el aporte de los colonos. El Consejo Nacional de Educación envió pronto un maestro. La vida cultural, los coros, el teatro, la biblioteca, eran importantes para la colonia.
Llegada la noche, después de la acción de gracias por los alimentos recibidos, la madre, a la luz del petromax, restauraba el sentido trascendente de la vida mediante la lectura de un fragmento bíblico.
En 1946 la familia se trasladó a Villa Alba, que ya se llamaba General San Martín y albergaba a una abierta comunidad ecuménica en la que convivían practicantes de diversos credos: rusos alemanes, católicos, luteranos, miembros de la Iglesia Evangélica Alemana, judíos y valdenses. Entre los edificios del pueblo sobresalían las iglesias y la sinagoga.
--No existía ninguna discriminación. Dos de mis mejores amigos eran católicos. Hasta 1910, los líderes permanecían al frente de la comunidad y tres veces al año llegaban pastores de Italia y del Uruguay. Después hubo un pastor en Jacinto Aráuz que recorría las colonias de la zona, habitadas por alrededor de cien familias: Villa Iris, El Triángulo, Colonia Bidou.
Los valdenses se caracterizaban por sus profundas raíces religiosas y su actitud ética.
--Entonces estaba en Jacinto Aráuz el doctor René Favaloro, a quien invitamos muchas veces a dar charlas sobre la salud. Un día definió a los valdenses como `familias rectas, de buena moral, disciplinados, trabajadores y humildes'.
El fuego que aún arde en los Alpes
Mario Talmón, que vivió en General Sana Martín hasta los 33 años, se convirtió en líder religioso laico. Los valdenses tienen su Instituto de Teología en Buenos Aires y su Universidad de Teología en Italia.
En el 57 se casó con Elinor Griselda Negrín y un año más tarde nació su primera hija. En marzo de 1968 su familia decidió trasladarse a Bahía Blanca donde había ya varios miembros de la iglesia. A mediados de esa década, con la ayuda de Italia y Uruguay compraron el templo de Villarino 30, que había pertenecido a la Iglesia Presbiteriana Escocesa.
Poco antes, Mario había vivido la emoción de visitar Uruguay, la tierra donde nació su padre, y conocer personalmente a sus primos, con los que mantuvo desde entonces un permanente vínculo afectivo.
Pero nada le impactó tanto como la experiencia de un 17 de febrero, que no por casualidad coincide con la fecha en que el rey de Italia emitió el Edicto de Emancipación.
Es preciso aclarar que la Iglesia Valdense constituye una organización horizontal. La autoridad máxima, que se reúne anualmente, la asume en Italia y en el Río de La Plata la Asamblea Sinodal, encargada de analizar lo actuado durante el año y prever actividades para el próximo ejercicio. Luego, la Asamblea delega las tareas en las Mesas Valdenses.
A mediados de la pasada década, la Iglesia de Italia decidió invitar a un representante de cada presbiterio --organismos regionales-- a visitar aquel país, y, en especial, la cuna alpina del movimiento valdense: los valles del Piamonte. Mario Talmón fue elegido por el Presbiterio Sur de la Argentina.
--La visita consistía en 45 días de recorrida por Italia. Viajamos con mi esposa por el norte y el centro, visitando comunidades. Pero lo que más nos atraía eran los Valles Valdenses. Fue el principal destino de la gira. Llegamos en pleno invierno y permanecimos allí dos semanas.
"Yo me levantaba muy temprano y miraba las montañas nevadas. Tenía la sensación de estar frente a los lugares sagrados de la historia valdense. Parecía que aún resonaban los ecos de las luchas de mis antepasados. Me preguntaba cómo pudieron, en medio de tantas persecuciones, seguir aferrados a su fe y a su terruño. Y me sentí pequeño ante la inmensidad de Dios.
"Imaginaba el día en que las comunidades de los valles recibieron la noticia de que se les había concedido la libertad; el acontecimiento más esperado a lo largo de todas las generaciones. El primer informe lo proporcionó un mensajero llegado de Torino. De inmediato partieron otros hacia los pueblos dispersos en la montaña.
"Las comunicaciones eran difíciles debido al invierno. Para acelerar la difusión de la buena nueva comenzaron a encender hogueras que se iban reproduciendo en la distancia, hasta alcanzar las poblaciones más lejanas. Todos supieron así que había llegado la hora de la libertad y que empezaba un tiempo nuevo".
Desde entonces, el 17 de febrero es evocado mediante hogueras que se encienden durante la noche en cada pueblo.
Mario pudo presenciar la celebración en 1995.
--Nos llevaron a San Secondo de Pinerolo, un pequeño pueblito en la montaña. Ese día se suspendieron las actividades. Al mediodía participamos de un almuerzo con vino producido en el mismo valle. A la tarde se ofició un culto y a la noche subimos al cerro donde estaba armado el faló , la hoguera, con una bandera italiana en la punta. Muchas mujeres asistían vistiendo el típico traje valdense.
"El encendido requiere toda una ceremonia. Primero se retira la bandera y luego, en la parte superior, se enciende el fuego que va descendiendo lentamente.
"En ese momento, los asistentes comienzan a entonar cantos y comparten un sentimiento de mutua solidaridad, hermanados por el amor cristiano. Después nos abrazamos y permanecimos juntos hasta que se extinguieron las últimas llamas.
"Ya oscuro, tras un instante de silencio, hubo una oración de despedida y nos separamos.
"Durante el regreso al hotel todavía podíamos ver algunas hogueras ardiendo en las montañas. Fue muy emocionante.
"Viví la recordación como si en realidad hubiera estado presente aquel inolvidable 17 de febrero de 1848. Y si uno lo piensa, no ha pasado tanto tiempo. Apenas unas generaciones".
* * *
En Torre Pellice hay un museo histórico que conserva las tradiciones valdenses.
--Su recorrida comienza con los primeros pasos del valdismo. En un sector se guardan las armas utilizadas para defenderse del ejército saboyano, que se emplearon durante "il glorioso rimpatrio".
"Ante aquellos testimonios me sentí perplejo. Repasando su larga historia de ocho siglos vi que mis antepasados vivieron consagrados a una fe inclaudicable, en la que era manifiesta la presencia de Dios. Esa fe permitió al pueblo valdense subsistir en medio de las peores adversidades".
Y al evocar las horas de su también glorioso rimpatrio , Mario comprende que su viaje por los valles significó una peregrinación a las fuentes primigenias, de las que aún manan las aguas cristalinas y puras de su fe ancestral. Las mismas que alentaron a sus padres y abuelos en los momentos más difíciles del éxodo pampeano, del que nuestra cercana región fue testigo y protagonista principal.
Leyendas:
La primavera en uno de los valles y una joven con el tradicional traje valdense.
El valle en pleno invierno.
Antes de encender la hoguera, faló.
Un templo valdense cercano a Roma.
Diario El Tribuno, Salta, Argentina, Julio 2003
http://www.eltribuno.com.ar/sup_agenda_cultural/20030727_110123.php
Genealogía. Guillermo Echazú, investigador
Guillermo Echazú se dedica a la investigación genealógica desde hace varios años. Se pasa largas horas en el Archivo Histórico de Salta y, aunque no estudió ninguna carrera afín, la historia se ha convertido en su vocación.
María Fernanda Abad - El Tribuno
"Todo empezó cuando quise conocer algo de mi abuelo. Vine al Archivo y lo primero que hice fue consultar las Mercedes de Tierra en el departamento de Anta. Así se les llama a las tierras que concedía el rey por algún servicio. Generalmente a los conquistadores se les otorgaba mercedes tierra, cargos, funciones públicas... Empecé a investigar por ese rumbo y desde ese día no paré nunca más".
Su experiencia (encontrarse con el abuelo que no había conocido en vida a través de "documentos") puede ser la experiencia de todos: cualquier persona puede recuperar su pasado familiar en la tranquilidad de una mesa del Archivo, desempolvando viejos papeles. Guillermo da fe: "Yo encontré de mi abuelo muchas cosas que la familia no conocía. Uno va descubriendo datos sobre la vida de los antepasados, por ejemplo, a través de las actividades que realizaban: comprar una casa, recibir un crédito, dejar un testamento... Todas las declaraciones que se hacían a través de escribanos sirven como dato. Para las investigaciones genealógicas se recurre especialmente a los archivos parroquiales, donde figuran los bautismos, casamientos y defunciones. Los testamentos son documentos muy interesantes porque las personas, ante la muerte, hacen un balance de su vida, ponen de manifiesto todos los errores cometidos y tratan de subsanarlos en el momento final. Un caso muy concreto es el acto de reconocer a los hijos que socialmente no se conocían".
¿Has encontrado muchos de esos casos?
Cuando uno empieza a hacer genealogía es común caer en juicios de valor. Pero después uno va adentrándose en la realidad de la época y los juicios se modifican porque se analizan los hechos dentro del contexto histórico. Por ejemplo, en Salta mucha gente se dedicaba a la cría y la comercialización de ganado. Esta actividad obligaba al hombre a pasar mucho tiempo fuera de su casa; por ende era casi "lógico" que aparecieran tantos hijos de los que nunca se hablaba. Yo creo que la gente siempre trató de "tapar" lo vergonzoso.
Guillermo ha basado sus últimas investigaciones en los testamentos de Salta. Un tramo de esos estudios (1700-1730) aparecieron publicados recientemente en el Tomo N°2 del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta. El campo de investigación de Guillermo es, sin embargo, mucho más extenso: planea abarcar los testamentos que van del 1700 al 1800. Cuando el trabajo esté concluido, el autor piensa publicar un libro que sirva de antecedente y de "allana camino" para los investigadores que vienen.
¿Qué mueve a una persona a querer bucear en su pasado familiar?
En primera instancia, creo que todos los que hacemos genealogía respondemos a una búsqueda personal. Mucha gente cree que esa búsqueda se hace con la finalidad de alcanzar cierto status, un blasón, un antecedente de nobleza... Yo creo que la persona que hace genealogía con esa condición termina abandonando al tiempo. Este es un trabajo que requiere mucho esfuerzo, dedicación y pasión, y si uno investiga impulsado por ese tipo de razón o motivo, posiblemente logre llegar al punto que le interesa (por ejemplo, probar su condición de noble), pero es más que seguro que en el camino se tope con esos altibajos que toda familia suele tener, realidades que cuesta aceptar... En este punto, el investigador puede superar ese obstáculo y continuar, o pude renunciar. Las personas que buscan su genealogía por una cuestión de status, generalmente, abandonan la investigación. O prefieren obviar lo que les molesta.
En ese sentido, el Centro de Investigaciones Genealógicas ha tratado de conformar un grupo de investigadores serios. Todos los trabajos son revisados por una comisión de publicaciones, para comprobar si están debidamente respaldados.
Vos me hablás ya de una cuestión ética. Ahora, ¿cuál es el alcance social de este tipo de investigaciones?
Sirve porque, en la medida que una sociedad conoce su pasado, entiende su presente y puede tener un futuro mejor.
¿Aún tratándose de un pasado tan puntual como lo es la historia de una familia?
Lo mismo, porque la sociedad aprende a aceptar las cosas tal como fueron. Si las personas no comprenden ni interpretan su pasado, difícilmente puedan comprender cosas del presente. La genealogía y la historia marchan en forma paralela: no hay genealogía sin historia y viceversa. Los estudios genealógicos pueden ratificar o negar un hecho histórico. Las herramientas de investigación de los historiadores son los documentos; en este sentido la genealogía aporta una buena cuota de información. Por ejemplo yo, al estudiar mi genealogía, descubrí otra veta de investigación: la historia de los pueblos de Salta. Me enteré de quiénes fueron los primeros pobladores de San Carlos, de Cafayate, de Anta, la zona del Chaco... Y me enteré por qué los pueblos se fundaron donde se fundaron. Así, por ejemplo, al investigar sobre mi familia, descubrí que el primer Echazú que llegó a Salta se asentó en Anta, porque era soldado del Regimiento de Partidarios de Frontera, a fines del 1700. A partir de este dato averiguo que los pueblos fronterizos con el Chaco se fundaron en base a pautas de seguridad.
En conclusión, diría que documentos como los testamentos, además de brindar datos genealógicos, tienen gran contenido histórico. En algunos testamentos del siglo XVII, por ejemplo, se hace mención al ataque de nativos. Y si uno se pone a comparar fechas, efectivamente, los testamentos confirman lo que dicen otros documentos históricos con respecto a este tema.
De todos los testamentos que leíste, ¿te llamó la atención alguno en particular?
Sí, hay muchos. Por ejemplo, este me impactó emocionalmente por la narración de la muerte de un niño y del cautiverio de una joven:
D. Lucas Arias Rengel, Sargento Mayor vecino, hijo legítimo y de legítimo matrimonio de D. Pedro Arias Rengel (f) y de Da. Josepha López de Villanueva (f). Casado con Da. Bernarda Pardo de Baños. Padres de: Thomas, de dieciocho años, Joseph de diecisiete años, Francisca de quince o dieciséis años, Rosa (f) que fuera casada con Pablo Olaisola y Francisca Javiera (Arias Rengel y López) de doce años, "cautiva en el Chaco por el enemigo Mocoví". Declara una hija natural "Rosa" casada con D. Gerardo Ruiz de Llanos, detalla: "criado como hija legítima que he criado y alimentado". Manifiesta que su hija Rosa falleció en manos de los Mocovíes, el cinco de enero del año treinta y cinco, en la invasión a "la Isla", teniendo un hijo de pecho, al cual mataron y según los testimonios le fue cortado un brazo. Detalla a su primo D. Gregorio López, a sus hermanos: el Sargento Mayor Pedro Arias y Francisca casada con Don Blas, como de la misma manera a su sobrina Da. Josepha Martínez Saenz. Nombra albacea a su esposa y a su hermano D. Pedro Arias. Con fecha 16 de marzo de 1735, siendo las once del día. Carpeta 6 (A), Prot. 92, folio 33 a 36, 1736. Escribano: Felipe Páez de Hermosilla.
Diario La Capital de Rosario, Sta Fe, Argentina. 21/7/2002
http://www.diariolacapital.com/2002/07/21/articulo.jsp?id=4
INTERNET
Descendientes de los barcos. El Salta navegó 22 días con 294 personas
Hace casi 50 años llegaban a Rosario los últimos inmigrantes
El gobierno de Perón tenía un plan de reencuentro familiar. Les pagaba el 90 por ciento del pasaje
No eran más de las 17.30 del 13 de diciembre de 1954 cuando el buque argentino Salta apareció en escena. La Estación Fluvial lucía como nunca: la gente desbordaba las instalaciones agitando pañuelos y la banda policial se aprestaba a interpretar los himnos Nacional, Italiano y la Marcha Peronista. Todo el mundo estaba allí. Los viajeros se apiñaron contra las barandas tratando de descubrir alguna cara familiar entre el gentío que los esperaba. Hace 48 años, Rosario recibía uno de los últimos barcos con inmigrantes que llegaban a estas tierras. Y la ciudad estaba de fiesta.
El gobierno nacional, por entonces en manos de Juan Domingo Perón, había designado a los puertos de Rosario y Bahía Blanca como centros de ingreso de los últimos caudales migratorios.
La idea de favorecer el ingreso de inmigrantes había sido impulsada por Eva Perón con el objetivo de completar los núcleos familiares de las personas que habían emigrado a Argentina sin sus parientes.
El plan permitió a los extranjeros residentes en este país traer a sus familias desde Europa abonando sólo el 10 por ciento del pasaje. El resto corrió por cuenta del Estado Nacional y del Comité Internacional para las Migraciones Europeas (Cime).
En 1954, la Estación Fluvial comenzó a recibir a los contingentes. El primero fue el "Corrientes", que amarró en el puerto local el 13 de julio de ese año. Cinco meses más tarde, los rosarinos inundaron La Fluvial para recibir el Salta, otro barco argentino que trajo a esta ciudad a 294 personas. La misma embarcación arribó por segunda vez en febrero de 1955 con 230 inmigrantes a bordo.
El último barco que cruzó el Atlántico para llegar a las aguas del Paraná fue el Santa Fe, que amarró en la Estación Fluvial el 29 de agosto de 1955 con 280 genoveses. Días después, la Revolución Libertadora derrocó a Perón y el plan de llegada de inmigrantes quedó en el olvido. Igual suerte corrió la flota nacional. Dejados de lado por el avance de los aviones, no pasó mucho tiempo para que los barcos argentinos de pasajeros fueran a desguace.
El viaje del Salta
El buque Salta, de fabricación puramente nacional, partió de Nápoles una templada noche de otoño de 1954. Su destino era Rosario y en sus camarotes traía a 294 personas que venían de lugares tan distantes como Calabria, España y Portugal.
Del otro lado del océano, el contingente fue esperado con ansias por miles de hombres, en su mayoría padres de familia, que habían emigrado primero intentando escapar de la triste realidad que ofrecía la Europa de posguerra.
Ahora el destino empezaba a mostrarse más promisorio, por lo que habían llamado a sus mujeres e hijos para emprender una nueva vida en América. El Salta tardó 22 días en cruzar el Atlántico y amarrar frente a la Estación Fluvial.
Sus camarotes y pisos de madera fueron testigos de la ansiedad del reencuentro. Las interminables noches de navegación sorprendieron a decenas de viajeros contemplando el mar desde la cubierta.
Sólo un simulacro de accidente logró sacarlos de la monotonía y hasta les infundió algo de pánico. Sin previo aviso, las autoridades ordenaron una rápida evacuación del barco y el miedo se adueñó de todos. La calma volvió algunos minutos más tarde, cuando el capitán anunció la verdadera razón de los insistentes silbatazos en medio del océano.
En el comedor, las largas mesas con capacidad para diez personas fueron el ámbito ideal sobre el cual planear los destinos y pasos a seguir una vez que pisaran suelo rosarino.
Para muchos la experiencia era única. Jamás habían viajado en barco y los más pequeños estaban fascinados. Pasaban largas horas en la cubierta mirando cómo los peces saltaban detrás de la embarcación.
Otros, en tanto, cambiaban sus liras por pesos argentinos en la sucursal bancaria que trabajaba a bordo de la embarcación. La nueva moneda les permitía comprar gaseosas y golosinas durante el viaje.
El Salta llegó el 12 de diciembre al puerto de Buenos Aires en medio de una copiosa lluvia. Allí bajaron algunos inmigrantes y horas más tarde zarpó con rumbo a Rosario. Esa misma noche, la embarcación comenzó a surcar las aguas del Paraná. Y unos kilómetros río arriba fue abordada por los inspectores sanitarios.
Con las primeras horas de la tarde, la Estación Fluvial comenzó a vestirse de fiesta para recibirlos. Cada puerto del sur de la provincia que el Salta dejaba atrás en su rumbo hacia Rosario era anunciado por altavoces a la multitud que esperaba. La misma que aplaudía y agitaba los pañuelos en medio de un clima que combinó nerviosismo y felicidad.
Poco después de las 17.30 de un típico y agobiante día de diciembre, el barco se dejó ver frente a la costa rosarina. La fiesta estalló. En medio de gritos y aplausos, los rostros empezaron a reconocerse.
La escena se repitió un mes más tarde y tuvo su último acto el 29 de agosto de 1955. Después vendrían otros tiempos.
Diego Veiga / La Capital
Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina. 21/01/02
http://www.clarin.com.ar/diario/2002-01-21/s-03701.htm
INTERNET
El sueño de resucitar los años felices es un nuevo negocio
Laura Laurenzi. LA REPUBBLICA. ESPECIAL PARA CLARIN.
Parientes lejanos, ex compañeros y amigos se encuentran en la Red
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Hay una tendencia a levantar el ánimo con iniciativas muy entusiastas: retomar el contacto con el pasado, compañeros de colegio o de armas, ex amigos perdidos de vista 20 o 30 años atrás. Un gran "Gente que busca gente".
Si bien en Estados Unidos, país que vive conmemorándose a sí mismo, esta práctica está institucionalizada y es de rutina, la vieja Europa siempre fue más cauta. Pero ahora está recuperando el tiempo perdido.
El nuevo instrumento que facilita y en el fondo despersonaliza los numerosos pasos necesarios para posibilitar estas repatriaciones es Internet, banco de datos indispensable para reconstituir las tribus de origen. Reunir a los amigos de otrora en el espejismo de resucitar los años felices es un nuevo "business".
Si el sitio Classmates.com, en Estados Unidos, ostenta la cifra récord de 26 millones de abonados y 130 escuelas censadas, iniciativas análogas están multiplicándose también en Europa. En Italia, el mes pasado debutó con un éxito clamoroso el sitio AmiciRiuniti.it. En sus primeros 30 días de vida alcanzó el número de contactos que pensaba recibir en un año: 30.000.
"Fue una verdadera explosión, una ca rrera para el reencuentro, en la que por encima de la melancolía prevalece siempre la curiosidad", comenta el creador del sitio, Flavio Menzani, de 42 años. Por ahora el servicio es gratuito: navegar, buscar y visitar el sitio seguirá siendo gratis; quien quiera, en cambio, enviar e-mails con total garantía de privacidad, deberá pagar una tarifa anual de 7,75 euros.
¿Pero quiénes son sobre todo los usuarios del sitio, los visitantes de las escuelas, universidades y los cuarteles censados en Italia que suman un total de 50.000? "Al principio pensamos en un target de 35 a 45 años cuenta Menzani pero después nos dimos cuenta con gran sorpresa de que la mayoría supera los 60. Más hombres que mujeres, 60% contra 40%. Los más activos, los más atentos y a menudo también los más ansiosos son los italianos que emigraron y trabajan en Australia, Estados Unidos o Sudamérica".
Antes del encuentro en vivo, el sitio ofrece la posibilidad de un primer contacto virtual : intercambiar fotos y anécdotas, describir el propio perfil, mandar mensajes a amores terminados o perdidos, tener noticias de profesores, cliquear sobre la galería fotográfica de los compañeros que ahora son famosos. "Lo que más nos piden es que les organicemos los encuentros cuenta Menzani, que les reservemos el restaurante y en algunos casos el hotel". Un servicio llave en mano: el precio viene con nostalgia incluida.
TRADUCCION CRISTINA SARDOY
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