Archivio Storico del Brefotrofio di Milano

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Archivio Storico del Brefotrofio di Milano

Por Claudia Gatica Comolli

 

Esta es parte de una investigación cedida gentilmente por Claudia Gatica Comolli y que pueden encontrar también, junto a mucho mas material en su web http://comolli.blogspot.com/2012/02/la-huella-de-giovanna-y-la-historia-de.html
El fenómeno de los "bambini esposti" (o “trovatelli”) era una práctica muy extendida en la región: en Milán, llegó a representar el 30% del total de los niños nacidos en la ciudad. Para hacernos una idea de su magnitud, entre 1845 y 1864, una media de 4000 niños al año fueron acogidos por la emblemática institución milanesa que prestaba asistencia a la infancia necesitada y desde mediados del siglo XVII hasta 1920, más de 350.000 lactantes y niños (en su mayoría entregados de forma anónima) fueron confiados al "Ospedale Maggiore di Milano".

En virtud de estas cifras -si tenemos ascendencia en la zona y profundizamos en nuestro árbol genealógico-, es muy probable que nos encontremos con un antepasado que en cuya filiación registral se haya hecho constar aquello de "Figlio/a dell'Ospedale Maggiore di Milano" o incluso que figure como hijo de "genitori ignoti".

Y para la reconstrucción de su historia, el Archivio Storico del Brefotrofio di Milano es un recurso de inestimable valor.

El proceso

Aunque a priori y en virtud de los valores esenciales de la actualidad, el abandono de un recién nacido nos puede parecer una práctica cruel, lo cierto es que aquel proceso “de exposición” no fue necesariamente producto de la indiferencia o rechazo de los padres de entonces, ya que el primer motivo que en aquella época justificó el abandono de un bebé, fue la propia miseria. Otros factores que favorecieron y extendieron este ejercicio, fueron las iniciativas promovidas por las autoridades locales con la intervención institucional (que por un lado y en respuesta a una necesidad social, propiciaron sustento y protección a estos niños en una época en la que la tasa de mortalidad infantil era muy elevada y por el otro, garantizaron el anonimato de la madre), la extrema pobreza, la ausencia paternal, la imposibilidad de reconocer un hijo fuera del matrimonio, la falta de medios para pagar a una nodriza que se ocupase de la lactancia (la “balia”), la imposibilidad de renunciar a su salario si la madre trabajaba o el garantizar la supervivencia del propio neonato y de los otros miembros del núcleo familiar, entre otros.

 

Tal fue la magnitud de este fenómeno que en todas las ciudades (generalmente al lado de la puerta de una iglesia), se colocaron unos mecanismos cilíndricos conocidos como “La Ruota” o “Il Torno”, en donde el bebé era depositado desde el exterior y que al girarse, hacía sonar una campanilla que avisaba de la presencia del niño trasladándolo a su interior, dando inicio al proceso de exposición.

A partir de ese momento, la paternidad era asumida por la propia institución y el niño pasaba a formar parte de la “Famiglia Ospedaliera”. En un primer registro basado en los datos recogidos durante la noche anterior, se les asignaba un número (progresivo durante el curso del año) y se reseñaban las particularidades de su entrega, tales como el día y la hora, la descripción de la ropa en la que venía envuelto, la presencia

de algún signo para un posterior reconocimiento y el nombre con el cual sería registrado. Cada niño recibía una medalla en la que se grababa el año y el número asignado, además de un expediente personal.

En esta primera “fotografía” hay dos elementos importantes en los que es preciso ahondar:

 

• El modo con el que se les asignaba una identidad

• Las señales de exposición

La construcción de su identidad

La paloma (“colomba”) del Espíritu Santo es el emblema del “Ospedale Maggiore di Milano”, por lo que inspirado en éste, el apellido “Colombo” le fue atribuido hasta 1825, a muchos de estos niños de forma sistemática. Tal fue la difusión del apellido en la sociedad lombarda, que -además de “esposti” o “trovatelli”, también acabó asociándose al término de “colombini”, el hecho de ser un niño abandonado o lo que es lo mismo, “un hijo de ninguno”.

En 1825, el gobierno de los Habsburgo impuso interrumpir esta costumbre, dejando en manos del “Brefotrofio” la elección de un apellido inventado, para el cual empleaban una peculiar norma: la inicial del apellido tenía que ser siempre la misma que la del nombre. También podía darse que como segunda y tercera letra del apellido, se escogiesen aquellas letras iniciales del abecedario para significar que el niño había sido entregado a principio de año o las últimas, para reseñar lo contrario.

Además, tenían estipulada la existencia de un copioso listado con diferentes apellidos, suficiente para abastecerles durante al menos seis años. Pasado este período, podían volver a utilizar aquellos de la lista que habían sido asignados anteriormente. Cualquier palabra alterada, desmontada y vuelta a montar de diferente forma, servía para la creación del apellido ideal, con una excepción expresa: debían evitarse aquellos apellidos de familias nobles y distinguidas.

En los casos en los que el niño consignado estaba acompañado de una carta en la que se especificaba un nombre en particular, éste se conservaba, por lo que para la asignación de su apellido y en virtud de las reglas anteriores, se utilizaba la misma inicial del propio nombre. También es importante precisar que era frecuente que los padres indicasen más nombres (incluso dos o tres) y que los funcionarios tendían a escoger para el bautismo solo uno, no necesariamente el primero.

Las señales de exposición

El otro elemento que además de gráfico, manifiesta un importante valor emocional, tiene relación con los signos de acompañamiento que los padres depositaban junto al niño, en un claro intento de mantener el vínculo y dejar abierta la posibilidad de un ulterior reconocimiento: cartas manuscritas, imágenes sacras, monedas, cruces, billetes, cartas de juego, calendarios, llaves, anillos, banderas, collares, cartas de tarot, la página de un libro, del periódico, un billete de lotería...

 

Segnali di riconoscimento di bambini abbandonati (secc. XVIII-XIX)

 


Archivio di Stato di Prato

Ospedale della Misericordia e Dolce, 1672

Libro dalla provincia si Milano
La vera storia degli "Esposti"


Archivio Storico di Milano

Piccola chiave d'argento, 1814

Muchos de estos elementos eran cortados o seccionados por los padres, con la práctica intención de conservar la otra parte, a modo de “contra señal”. También objetos “dobles”, como guantes y escarpines, fueron utilizados para este cometido. Más allá del valor artístico, numismático e histórico que tienen estas piezas en la actualidad, lo verdaderamente fascinante es que siguen testimoniando aquellas vidas pasadas que difícilmente encontraremos en los libros de historia, en muchos casos “escritas” por aquellos que ni siquiera tuvieron la oportunidad de aprender a escribir.

Los Registros

Una vez creado el registro de ingreso (si no se tenía la certeza que el sacramento ya había sido administrado), se procedía a efectuar el bautismo. A continuación, un delegado se encargaba de entregarlo a una niñera de la campiña, que recibía a cambio un salario mensual y ropa para el recién nacido. Después del destete -alrededor de los dieciocho meses-, los niños y las niñas podían quedarse con las enfermeras, pero solo hasta la edad de cuatro años. Mientras tanto de forma discreta, un ayudante del delegado se encargaba de comprobar cómo era tratada la criatura: de hecho, el salario solo se pagaba si el resultado de la visita era positivo y en caso contrario, el inspector procedía a transferir al niño al cuidado de otra familia.

Si los niños no eran recuperados previamente por sus padres biológicos o parientes, la asistencia y la tutela ejercida por el ente, cesaba al cumplimiento de los 15 años, aunque en el caso de las mujeres –pasada esa fecha, al contraer matrimonio- también tenían derecho a recibir una dote de 100 liras y una manta de lana, que simbolizaba ese estrecho vínculo protector, como una extensión visible del permanente anhelo de amparo ejercido por la institución. De forma individualizada -junto al registro de ingreso y la señal de reconocimiento-, toda esta información era recogida en el expediente personal de cada niño.

El Archivo

En el Archivio Storico del Brefotrofio di Milano se conserva toda la documentación producida por las instituciones milanesas que prestaron asistencia a la infancia abandonada o necesitada entre 1483 y 1962, y a las parturientas, hasta 1903.
El fondo incluye las prácticas, los pagos, las tarjetas de custodia y los signos de reconocimiento, ligados al proceso de entrega y posterior asistencia de estos niños.
Teniendo la certeza de la condición de “colombini” de nuestro ancestro, a la hora de solicitar su búsqueda en el archivo, es preciso aportar su fecha de nacimiento (basta con el año), su fecha de defunción (por ley, imprescindible para los documentos del siglo XX), nuestro vínculo y el fin genealógico de la investigación. La solicitud para que tenga validez legal, tiene que ser enviada por fax, aunque posteriormente vía e-mail, es probable que nos soliciten documentos adicionales que ayuden a su localización.
Para ello, podemos dirigirnos a:

Settore Politiche Sociali - Servizio Osservatorio per le politiche sociali

viale Piceno, 60 - 20129 Milano

Archivista Responsabile: Flores Reggiani

Teléfono: +39 02 7740 5199

Fax: +39 02 7740 5184

Horario: de Lunes a Jueves de 9:30 a 12 y de 14 a 16, Viernes, de 9:30 a 12hs.

 

Mi experiencia personal

Intentando develar la incógnita originada por mi bisabuelo (cuando en 1885, al casarse en Argentina declaró que el apellido de su madre era “Cappellazzi” en lugar de “De Vecchi”), consulté los libros parroquiales de su lugar de nacimiento, con el propósito de rastrear la huella familiar. Allí, en el acta de matrimonio de sus padres, apareció la primera pista relacionada con la condición de mi tatarabuela Giovanna: en el apartado en donde debían figurar el nombre de sus progenitores, ponía “figlia dell'Ospedale Maggiore di Milano”, además de un número de registro relativo a su nacimiento, sucedido en 1816:

 


 

Después de contactar con el archivo del Brefotrofio y solicitar su búsqueda, pudimos conocer el devenir de Giovanna desde el momento en el que fue abandonada e incluso “ver” los documentos que formaban parte de su expediente personal:

 

la señal de exposición

su ficha de Ingreso

transcripción de su Partida individual


La segunda pista, nos la dio la carta de acompañamiento, en la que ponía: "Milano, a[ddî] 27 agosto 1816. Questa figlia è nata il giorno 25 alle ore 5 mattina battezzata il giorno 27 parrocchia di Santa Alessandria per nome Domenica Giova[n]a Emiglia" Por lo que después de comprobar que en Milán no existía tal parroquia (si bien próximas al "brefotrofio" de entonces, se encontraban la iglesia de San Alejandro y una capilla de Santa Catalina de Alejandría en la Basílica de San Nazaro, que podrían ser a las que se refería la nota), contactamos con ambas –sin éxito-, con el fin de obtener el registro de su bautismo.
Ante la ausencia de respuesta, decidimos contactar via e-mail, con el Archivo Storico Civico -Castello Sforzesco, Cortile della Rocchetta -20121 Milano, e-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. -, ya que allí conservan los registros de nacimiento y matrimonio de Milán, desde 1801 a 1865 y los registros de fallecimiento, desde 1803 a 1899. En la solicitud, incorporamos una copia de la carta con la que había sido abandonada mi tarabuela y consultamos si era posible realizar la búsqueda en sus archivos, de la que presumíamos que sería la única “Domenica Giovanna Emilia”, registrada entre el 25 y el 27 de Agosto de 1816. Para nuestra sorpresa, al día siguiente recibimos la confirmación de que Giovanna había sido bautizada en la parrocchia di sant' Alessandro, que sus padres biológicos fueron Francesco Piccaluga y Giovanna Mottini, su domicilio de entonces hoy inexistente, ya que en su lugar se alzó la Piazza Missori (“contrada di s. Giovanni in Conca 4099”) e incluso nos adjuntaron la copia del extracto de nacimiento en la que aparecía Giovanna con el nº 74, junto a otros niños que en 1816 fueron bautizados en la iglesia de San Alejandro.

Y aunque el camino se haya bifurcado, a partir de aquí... ¡vuelta a empezar!

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Fuentes:
- “Si consegna questo figlio” - L’assistenza all’infanzia e alla maternità dalla Ca’ Granda alla Provincia di Milano, 1456-1920. De Maria Canella, Luisa Dodi y Flores Reggiani, editado por Skira
- Contacto mantenido con la responsable del archivo

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