Historias de Inmigrantes

En 1876 fue sancionada la Ley de Inmigración y Colonización N° 817, conocida como Ley Avellaneda, que legisló el fomento al proceso inmigratorio y surgió como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campesinos europeos, cuyo objetivo prioritario fue poblar y aprovechar las grandes extensiones de tierra que poseía nuestro país, con escasa población. Creó el Departamento de Inmigración (dependiente del Ministerio del Interior) que contaba con agentes en el extranjero encargados de coordinar con los gobiernos y las compañías navieras la publicidad y las condiciones de viaje de los inmigrantes. También abrió agencias en Europa que publicitaban las bondades del país entre los potenciales emigrantes.
Los gobernantes de la época, que conocían el particular apego al trabajo del europeo anglosajón, impulsaron su decisión de emigrar con una serie de aportes como anticipo para pasajes, alojamiento en hoteles y asilos, ayuda para obtener inicialmente trabajo o concesión de tierras, a fin de que contribuyeran a la evolución cultural de toda la sociedad.
El proyecto era convertir al inmigrante en colono, es decir, en pequeño o mediano propietario de tierras rurales.
Desde 1857 hasta 1910 se duplicó el flujo de inmigrantes de diferentes orígenes a Argentina. La ley de 1876 fue un eficaz instrumento legal, que permitió la incorporación de casi cuatro millones de inmigrantes a nuestro país.
La mayoría eran personas provenientes de pueblos castigados por la miseria y las guerras que buscaban reconstruir sus vidas. Luego de un largo viaje en barco sumido en la más desgarradora tristeza, debieron adaptarse bruscamente al llegar a otro país, a otro continente y con otra lengua.
Existen tantas historias interesantes de inmigrantes como personas han ingresado a este país y es bueno conocer las de algunos de ellos.




 

 


Fuentes:
http://www.oni.escuelas.edu.ar/2002/buenos_aires/la-inmigracion/
http://leydeinmigraciondeavellaneda.blogspot.com.ar/