Genealogía e Historia Familiar

Continuación...

por Analía Montórfano


5- La Familia: Primera Fuente - Testimonios Orales

El primer paso al iniciar nuestra investigación es recurrir a la tradición oral. Interroguen a sus mayores, ellos guardan tesoros en sus memorias que no podremos encontrar en los archivos. Aunque muchas veces las historias familiares se tergiversan y nos transmiten información no precisa, un pequeño recuerdo puede ser un punto de partida o un impulso para nuestras investigaciones.

Es importante bucear entre los recuerdos familiares en busca de cartas, notas, fotografías, diarios personales, incluso firmas que nos dirán mucho de una persona.

Si no tenemos a nuestros padres, abuelos, siempre algún detalle podrán aportarnos los tíos, tíos abuelos, primos, etc. Es elemental registrar los testimonios, puede ser con la ayuda de un grabador pero también es imprescindible ir organizando los datos recabados ya sea en ficheros o en algún programa de genealogía (software), tema que veremos más adelante.

Recuerden, debemos ir de lo conocido a lo desconocido. Como ejemplo, ¿conocemos el matrimonio de nuestros padres? Si conseguimos su acta de matrimonio allí figurarán los datos de nuestros abuelos, y así hacia atrás en el tiempo.

Ver Proyecto Memoro http://www.memoro.org/


6- Fuentes Primarias y Secundarias

Luego de la información familiar que podamos recaudar, es necesario conocer las fuentes de las que dispondremos. Podemos dividirlas a éstas en dos grandes ramas:

Fuentes primarias: son las que se consideran "de primera mano" y son los materiales básicos de una investigación histórica. Proporcionan una evidencia directa ya que fueron generadas durante el tiempo que se está estudiando, incluso por personas directamente involucradas en el hecho. Pueden ser cartas, fotografías, autobiografías, documentación pública como actas parroquiales, del registro civil, testamentos, etc.

Fuentes secundarias: conformadas por la información que proporcionan personas que no presenciaron directamente el suceso, plasmada en enciclopedias, diarios, publicaciones periódicas, libros y otros materiales de consulta. 

Algunas informaciones incluidas en las fuentes secundarias se basan en elementos de procedencia bastante remota, por eso cuanto mayor sea el número de interpretaciones que se interpongan entre el suceso pasado y el lector actual, menos confiable es su prueba, porque durante el proceso de la transmisión, los hechos pudieron sufrir sucesivas modificaciones y distorsiones.


7- Documentos en poder de la Familia

En todas las familias se pueden encontrar, hasta olvidados, diversos documentos antiguos y, hasta el mínimo papel, pueden ayudarnos en la investigación.

Es importante bucear entre los recuerdos familiares en busca de libretas de familia, cartas, notas, fotografías, postales, diarios personales, incluso firmas que nos dirán mucho de una persona.

 

8- Las fotografías hablan

Las generaciones anteriores solían anotar detrás una dedicatoria, o el nombre de los retratados y/o las fechas.

El siguiente ejemplo corresponde a una fotografía de mi bisabuelo Angelo Montorfano junto a su padre, mi tatarabuelo Luigi, ambos italianos, montada en lo que se llamó “carte de visite”, típico formato de fines del siglo XIX utilizado generalmente para regalos familiares. Debajo se lee el nombre y domicilio del fotógrafo, sito en Paraná, Entre Ríos, Argentina.

Durante años me pregunté cómo mi tatarabuelo fue retratado en Argentina si no encontraba datos que me indicaran que había llegado a este país. Todo me decía que había quedado en Italia hasta su fallecimiento.

Más tarde tuve la suerte de conocer al historiador fotográfico Sr. Abel Alexander, a quien exhibí la fotografía para que me indicara la fecha posible en que fue tomada. Él fue quien aclaró la incógnita. Me hizo ver que era una fotografía montada sobre otro papel fotográfico. Seguramente la primera tomada en Italia. Esto se puede observar en los márgenes izquierdo y derecho donde se nota el montaje.

 

9- Otros Documentos

También era tradición en algunas familias apuntar en una libreta los eventos familiares (nacimientos, matrimonios, defunciones), iniciada por algún abuelo y continuada por sus descendientes. Esta imagen corresponde a una libreta familiar que perteneció a Cesáreo Bernaldo de Quirós, un segoviano llegado con dos hijos a Argentina en 1858, donde existe hasta la actualidad su amplia descendencia.

Otro ejemplo, entre los documentos de mi familia encontré una libreta que fue completada cuando trasladaron por trabajo, de una provincia a otra, a mi padre en 1938 (¡mucho antes de mi nacimiento!). Allí estamparon las despedidas con dedicatorias sus amigos y familiares, ¡cuenta con muchísimas firmas! Esto me permitió saber cuáles familiares estaban vivos en esa fecha.

Las familias también solían guardar tarjetas de salutación al momento del fallecimiento de un pariente. Los obituarios o avisos fúnebres, mencionan a los parientes cercanos del difunto.

Hoy contamos con nuevas tecnologías. Es una buena idea escanear todo lo que nos puedan aportar con el compromiso de devolver el original. O fotografiarlos con una cámara digital. Estas prácticas son un incentivo para que nos cedan estos “tesoros familiares” ya que muchos temen perderlos si los exhiben y/o los prestan.

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